trinidad - 01-02-2010 13:25:11 | Categoria:
General
Belle de Jour
¿Por qué existen esas mujeres? ¿Por qué existen las tipas que pueden recogerse una coleta con pericia de institutriz británica? ¿Por qué existen mujeres capaces de llevar impolutas sandalias blancas, bolsos ordenados, monederos sin los tickets de Carrefour? ¿A qué esa cruel competencia -desganada para ellas, agotadora para nosotras- para con el resto de desastradas humanas?
Lo que les muestro es, como podrán imaginar, un distinguido ejemplo. Pueden ver a la Audrey Hepburn, de boda, perfecto Givenchy, sonrisa, pañuelo. Y al lado, a la tremendísima Deneuve, igual de perfecta sonrisa, modelo, flequillo. Y la fatal fatalidad, por supuesto. Heavens. Tan cierto como que a Audrey jamás le hubiera pasado algo así, nadie hubiera dicho nunca que Catherine Deneuve tuviera un ramalazo de nerda latente. Pero, he de confesar, jamás me he sentido tan cercana a la bella de día.
Ah, qué gran momento de reconciliación con el oneself.
trinidad - 15-01-2010 15:09:42 | Categoria:
Relaciones
Elemental, queridaEntre otras muchísimas cosas, mis amigas obtienen el título de Las Más Grandes porque, sólo levemente borrachas, van por la calle cantando esto:
Y me hacen descubrir -sin diván, hipnósis ni regresiones- que entre la de Chipiona, Pimpinela, La Dama de Rosa y Walt Disney, he reunido en mi vida potencial más que suficiente para alimentar todos y cada uno de los derrapes emocionales que me he ido pegando -crucemos los dedos-.
trinidad - 23-12-2009 00:35:00 | Categoria:
El corazón de la arpía
Por si acaso alguien se lo ha perdido.
trinidad - 11-12-2009 00:25:57 | Categoria:
General
Adviento en Viena Pensé en escribir de la campana de la catalepsia, que colocaban en la muñeca de los cadáveres para paliar posibles enterramientos en vida –y que sonaban luego, desquiciadas, por todo el cementerio, cuando el cuerpo se descomponía-. Describir la hermosa desolación de los jardines invernales, llenos de cuervos de gargantas humanas y de estatuas cubiertas por sábanas, mimadas hasta el delirio por algún Pigmalión fetichista. De las catacumbas y las calaveras lacadas. De los tesoros Nibelungos, que encerraban la locura.
Como es normal, de Viena, capital de la exuberancia, yo vengo pensando en truculencias. Pero me lo he pasado muy bien. Como era de esperar, también, he disfrutado muchísimo ejerciendo de Reina Moña en un lugar en el que las fruslerías navideñas son la fricada nacional.
Y con un poquito que los empujes, un poquitito de nada, los austríacos te ofrecen joyas tal que la sigue al enchufar la tele del hotel.
trinidad - 10-12-2009 12:55:03 | Categoria:
General
Para quien aún no lo haya visto