Una desgracia como otra cualquiera
trinidad - 17-11-2005 14:52:03 | Categoria: Fragmentos de realidad
No es un llamamiento al voluntariado activo, que conste.El otro día, Trinidad se encontró con su fisioterapeuta por la calle y él le volvió la cara. Iba con la mujer y el niño y, al divisarla, parpadeó nervioso y miró hacia otro lado, como el que se topa con la amante.
Y Trinidad, aunque no es precisamente Grisham, puede hacerse una idea aproximada de cuál es la causa. La última vez que se vieron, Trinidad era víctima de una tortícolis feroz y el fisio se dispuso a proporcionarle uno de esos masajes en los que te desencajan la cabeza.
'Quítate la blusa y túmbate en la camilla, pero mirando hacia arriba', le dijo. Así que Trinidad obedeció. Cuando el tipo regresó a la consulta, se quedó parado en la puerta, hizo como que salía, volvió a entrar y, sin mirar, le colocó algo a Trinidad por encima del pecho -una bata, una sábana, un cacho trapo-.
En fin. Debo ser lo peor para haber traumatizado a un masajista. ¿No se supone que son profesionales? ¿No se supone que están acostumbrados? Pues no. Se sobreentiende que ponerme en top-less con la cabeza colgado de la camilla fue demasiado para el pobre hombre.
Criatura. Así se quedó, que evita tener hasta el más mínimo contacto visual conmigo.
El asunto me sume en la más terrible de las depresiones porque, ¿con qué cara me vuelvo a presentar yo ahí? ¿Dónde localizo yo a otro que me toque de ese modo, que me tenga ya conocida y calculada, con lo que cuesta entrar en materia? Y sobre todo, ¿quién me masajeará ahora? Porque confienso que sí, que Trinidad es una de esas mujeres cuyos novios se han caracterizado siempre por desconocer las múltiples virtudes del masajeamiento corporal. A nuestros generososos ofrecimientos -'¿Te ape un masajito?'-, siempre seguían gruñidos de satisfacción y total ignorancia al concepto del qui pro quo. Alguno de ellos, es cierto, caía luego en el juego de la reciprocidad. Pero claro, no todo en tamaño gesto era generosidad y desinteresado amor, como se ponía de manifiesto a los cinco minutos de empezar la sesión.
Sí, toda una desgracia. Con semejante y amplio currículum sentimental, que mis espaldas desconozcan lo que es que una mano amiga no mercenaria resulta desolador.
Ya ven. Da igual, con pareja o sin pareja: hay mujeres que estamos siempre condenadas a pagar porque la soben a una.
Y ahora ya, ni eso.
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No desespere estimada Trinidad, que cuando menos lo espera uno, siempre aparece en el horizonte una mano amiga dispuesta a confortar nuestras castigadas ciáticas. Mientras tanto haga como yo, mantita eléctrica y tubito de Voltarén.
Comentario de JuanMa Replicante hace 4 años y 49 meses
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A fe mía y vive Dios que Trinidad se ha propuesto matarme. Muerto quedo, sin más comentario.
Comentario de Microalgo hace 4 años y 49 meses
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No, mujer... ni ha traumatizado al masajista ni la explicación a su esquinazo es la que supone usted... por favor, no se infravalore tanto que seguro que, aunque no tengo el placer de conocerla, vale mucho más que eso.
La explicación lógica y natural es que el señor masajista no podía soportar tanta belleza como estaba viendo (obvio síndrome de Stendhal ante sus senos) y la tapó porque estaba seguro que no iba a poder soportar la tentación y caería en el error de hacer algo inadecuado. Y el otro día cuando la vió, precisamente miró hacia otro lado porque iba con su mujer y usted ya ha trascendido para él a esa otra dimensión que ocupan las femmes fatales que no pueden tener cabida en el mismo espacio y tiempo que la esposa de uno. Ya verá como cuando la próxima vez se encuentre con usted y esté solo, su mirada no se irá hacia otro lado, sino que no se apartará de usted.
Besos.Comentario de carrascus replicante hace 4 años y 49 meses
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La explicación más razonable es que el fisioterapeuta, de sólida formación científica, vio como se derrumbaba ante sus ojos una de las leyes más sólidas de la física newtoniana, la de la gravedad. Y eso tiene que impactar...
Comentario de Profesor Franz hace 4 años y 49 meses
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Pues, obviamente, Señor Carrascus Replicante, yo no encuentro otra posible explicación que esa. Que los nervios son los nervios, y a corto y medio plazo se notan. ¡Si me da el pachungo a mí, sólo de pensarlo!
En cuanto a Herr Professor, su crueldad malvada (divertida, sí, pero malvada) sólo será explicable por la -espero que- amistad que le una a Trinidad Tres Veces Trimegista. Pero agárrese, que en cuanto la implicada re-ponga los ojos en el Blog, le auguro chufas de colores. Merecidas, claro. Abrazotes.Comentario de Microalgo hace 4 años y 49 meses
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... o no lo he entendido bien, Herr Professor. Tal vez Usted está diciendo que ese misterio que ahora dicen que es intercambio de gravitones NO AFECTA a la anatomía de nuestra Venerada Trinidad. En ese caso repliego velas y pido perdón por mi nerditud manifiesta, además de alabarle el piropo.
Comentario de Microalgo hace 4 años y 49 meses
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Ay! Es lo que tiene hablar en parábolas, que luego no le entienden a uno y acaba crucificado o algo peor. A ver, para los que estudiaran el bachillerato de letras (y usted, Sr. Microalgo debería saberlo que es de ciencias, de la mar, pero de ciencias):
La ley de la gravedad dice que los cuerpos tienden a caer hacia la tierra por su propio peso. Por tanto, decir que los senos de una señorita en decúbito supino desafían la gravedad debe interpretarse como un cumplido.
Si es que hay que explicarlo todo!Comentario de Profesor Franz hace 4 años y 49 meses
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Lamento el error, Herr Profesor. Es lo que tiene leer las cosas sin tiempo, a toda pastilla. Aparte de eso, es que mi formación es de biólogo, y me parece que somos la gente de ciencias menos de ciencias... por ejemplo, respecto a las matemáticas. Los biólogos sabemos contar hasta cuatro, que son las patas de la mayoría de los bichos que pululan un poco evidentemente por la calle (perros gatos) y el campo (vacas, cerdos). ¿Las patas de un cienpiés? Unos veinticinco biólogos, para contarlas. Así las cosas, le ruego que me disculpe por el desatino en mi comprensión verbal.
Por otro lado... el fisioterapeuta le dijo a Trinidad, según ella misma, que se quitara LA BLUSA. Pero no más. Así que la culpa del azoramiento del pobre hombre (que además, era del Opus, seguro, miradle la cara), la tiene la propia Trinidad Treinta y Tres Veces Trimegista, que es una exhibicionista. Mala, la niña. Mala.Comentario de Microalgo hace 4 años y 49 meses


