Con un poco de mala suerte, te toca
trinidad - 22-12-2005 00:06:07 | Categoria: Fragmentos de realidad
Porque todos los animales en la granja son iguales, pero hay algunos animales más iguales que otros
Encarna es vecina del Interfecto. Tiene 88 años y una gata que se llama Pitusa. A Pitusa se la trajeron de pequeñina, metida en la manga de un jersey, cuando su otra gata murió.
La casa en la que ahora vive no debiera haber sido la suya. Pero cuando Encarna llegó por primera vez a la finca, en su décimo cumpleaños, se encontró en las escaleras con un gato muerto -mujer felina, se ve- con las patas hacia arriba, como en los dibujitos.
Así que sus padres cambiaron de apartamento.
Encarna ha vivido allí desde entonces. No tuvo hijos. Aquí se casó y aquí se murió su marido, Emilio. Un día, ya enfermo, Emilio le ordenó a Encarna que comprara un certificado de defunción. Al negarse a semejante horror, el hombre le dijo: 'Pues tú sabrás. Pero lo vas a necesitar, porque me voy a morir un sábado a la una de la tarde'.
Y así fue.
Cuenta Encarna que su marido pasó largos años postrado en cama y que ella, cada día, al volver del trabajo cruzaba los dedos para encontrarlo tal y como lo dejó. Encarna trabajaba de camarera en la cafetería del INI, y asegura que le encantaba levantarse pronto -aún antes de su hora de entrada- para poder prepararlo todo a conciencia. Vasos, platos, tazas limpios, bollos calentitos, cafetería encendida... y desayunar junto a sus compañeras de trabajo, antes de que llegaran los demás, con la ilusión de un mundo a estrenar, aún limpio y ordenado.
Encarna vive en su casa pero su casa no es suya: tiene una de esas rentas vitalicias que tanto abundan en estos tiempos de buitre en grúa. Con lo que le queda de pensión, apenas alcanza a cubrir sus gastos. Mientras se decide a morirse o no, su casero insiste en hacerle la vida un poco más difícil cada día, a ver si desiste y se larga. El estado en el que se encuentra la casa asusta: hace años que no ha visto una mano de pintura, la humedad se la come y la cocina causaría un colapso al inspector más inexperto.
Hace unos días, a la pobre mujer se le rompió la cerradura de la puerta y el cerrajero -Madrid, desplazamiento, cerradura nueva- la clavó 264 euros.
Premio Gordo.
A Encarnación le quedaron veinte euros para lo que queda de mes, Navidades incluidas.
Sobre la mirilla colgaban una flor de Pascua y un Papá Noel de plástico. Cuando el cerrajero se fue, Encarnación le dio un golpecito con los dedos: '¡Ay, Papá Noel, Papá Noel, con la ilusión con la que yo te pongo y lo que me has traído, hombre!'
La arpía que subscribe sintió que su alma renegrida se rompía en pedacitos como un trozo de carbón dulce. Porque manda huevos que, después de una vida de esfuerzo, tesón y lucha, lo único que le quede a uno, con suerte, sea eso. Un agujero húmedo en el que acariciar a tu gato y un casero de la peor especie que espera a que agonices.
Una prueba más de que el destino tiene muy poco de calvo de la Lotería y mucho de inquisidor veleidoso.
Piensen en esta historia cuando vayan al Corte Infiel, o sientan perder los nervios en mitad de un atasco, o se lancen al Álmax y la aspirina tras algún exceso.
Agridulces estas fiestas, dicen.
Ya.
Aquí me tienen, ya saben. Lo que sea por amargar un poquito tanta melaza ;-)
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Se supone que eso lo tendría que arreglar (léase pagar) su casero, ¿no?
Comentario de Microalgo hace 4 años y 48 meses
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Mein Gott. Trinity. ¿Es usted la misma que unos posts más abajo defendía el espíritu navideño?. Ha conseguido usted retrotrarme a los tiempos donde en estas entrañables fechas se torturaba a una generación con aquel horror de La pequeña cerillera, que se moría de frío ante nuestros espantados ojos. Confiese, es usted una infiltrada a pesar de sus declaraciones navideñas. ¡Usted también cree en las sordidez que se oculta tras los polvorones!.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 4 años y 48 meses
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¿Pequeña cerillera? ¡Por Dios, qué horror! Lamento profundamente el sentimentalismo, pero le aseguro que se trata de una historia real, tal cual. Simplemente quería que no perdiéramos la perspectiva de la cosas que creo es, a fin de cuentas, de lo que va -debajo de toneladas de espumillón- todo esta vaina pascual. No se preocupen que, a partir de ahora, volveré a mi tónica de azúcar y frivolidad.
Y sí, tendría que pagar el casero. Pero sólo lo hará si se lo paga el seguro.Comentario de trinidad hace 4 años y 48 meses
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Perspectiva, si, adoro la perspectiva. Pero también es lamentable que se nos supure la miseria circundante en estos días como pequeña expiación de nuestros excesos. Ese pequeño ramalazo de carguito de conciencia con el que nos gusta aderezar toda situación en general poco aceptable pero comúnmente sostenida.
También sería un sonoro drama, y en mi opinión ni más ni menos que el relatado, si el desdichado cerrojo se hubiese descompuesto en abril, 12, día de nada en especial {me asaltarán a buen seguro los dóberman de la historia}, y esa señora, la madre de todos y la madre de nadie, hubiese tenido que llegar con los mismos veinte a fin de mes.
Con esto no critico el comentario, sino más bien, chispitas que es uno también cuando quiere {o se descuida}, darle la vuelta como un calcetín a su perspectiva e invertir el punto de vista. Aparte de para no caer en una honda depresión, ¿por que no recordar, en pleno éxtasis de gran superficie o atracón, a los malfavorecidos, cerilleras de ayer o camareras de hoy, durante todo el año?, ¿porque restringir nuestra sensibilización de conciencia social a las breves tres semanas de enternecimiento programado?.
Del mismo modo que conviene cercar la bondad, la hermandad y la alegría porque sí, y confinarla en unas fechas. Igualmente interesa y mucho que los agravios comparativos no estén presentes y lacerantes día a día. Ponga un pobre en su mesa, pero eso si, un día de 356.
Nota impertinente, me disculpen Trinidad.
Me temo que alguien es tenido en muy poca consideración por mor de la sonoridad de una palabra que ya nos es tan familiar que cuesta trabajo corregir y situar en su contexto: Interfecto.
... Rodolfo
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Adusto
Comentario de Adusto hace 3 años y 48 meses
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Hubiera colgado la historia el mismísimo 12 de abril porque, como usted señala, la cosa es tan tremenda que me noqueó.
¿Y a qué ese afán de señalar la definición exacta de Interfecto? Ya la conocíamos, pero no queríamos cambiar de nombre. ;-)
¿Ve que somos asquerosamente perfectas? ¿Y dolorosamente neuróticas además de hipersensibles a las críticas?Comentario de trinidad hace 3 años y 48 meses
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Veo. Y me resigno.
Por otro lado. No pude contenerme el arrebato, creo que prestigiosos doctores lo llaman Palabritis. Una lunática tendencia que se presenta a rratos de atarse a las palabras para jugar con ellas y sus sin y dobles sentidos, para al final hacer bromas privadas que lamentablemente solo entiende uno mismo. En fin, entretenido, pero un desperdicio en si.
... crónico
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Adusto
Comentario de Adusto hace 3 años y 48 meses


