Una nerda es una nerda, es una nerda, es una nerda
trinidad - 20-02-2006 23:13:30 | Categoria: Fragmentos de realidad
Aunque la mona se vista de sedaNerdo/a: adj. Torpe, inoportuno, idiota. Resultado de conjugar el anglicismo 'nerd' y el adjetivo 'lerdo'.
Un escorpión es un escorpión, que diría Esopo o quién cuernos fuera.
Pero les aseguro que es muy triste disimular la propia condición. O, al menos en mi caso, tratar a veces, sólo a veces, de disimular un poco lo que en realidad somos y fracasar estrepitosamente.
Yo soy torpe. Lerda. Nerda. De esas personas que protagonizan caídas escandalosas, que se confunden de pregunta en los exámenes y mandan mensajes equivocados a las personas más incovenientes -recuerdo uno en la mensajería interna del trabajo que, en vez de a mi amiga, seleccioné 'A todos los usuarios' y rezaba lo siguiente: 'Me ponen de los nervios. Míralas, la Hermandad de la Pashmina. Parecen sacadas de Sentido y Sensibilidad'. Huelga decir que alguna compañera no tardó en darse por aludida-.
Y no importa, repito, cuan denodadamente lo intentes, cuanto intentes escapar de esa horrible etiqueta de nerda. Es más, mientras más te esfuerces, peor te saldrá. Más ejemplos. El Fin de Año en el que más monísima he ido, con mi traje rojo largo, un recogido de impresión y unas sandalias pa matarse, pegué un resbalón EN MITAD DE LA PISTA -como era de esperar con aquellos diabólicos émulos de Blahnik-. El suelo, a esas alturas de la noche, era ya un lodazal. Y sí, me caí de cara. Me pasé el resto de la noche sentada, mientras otro chaval que se la había pegado a la vez que yo, pero de espaldas, intentaba ligarme.
Otra de gloria. Nuevamente en el curro, que da para mucho. Primer ligue de una noche. Al día siguiente, me acerco al tipo con el discurso de 'Jejeje, estuvo bien, pequeño. No te preocupes, que no sufro por ti ni nada de eso' y cuando, muy digna, me dispongo a salir por la puerta, se me engancha la bufanda en el pomo y, además de caerme, por poco me ahorco.
Y lo de Eloy Azorín, también en la Redacción -qué semillero, me estoy dando cuenta-. Tras doscientas llamadas infructuosas por mi parte, el tipo llama a mi extensión y yo, incrédula, pienso que es uno de mis compañeros haciéndose el gracioso y lo despacho de la siguiente forma:
E.A: 'Sí, hola, ¿con Trinidad, por favor? Soy Eloy Azorín'
Trinidad, sonriendo como Grisham al resolver un caso: '¿Ah, sí, eh? Jejeje... Mira, Jesús, ¡vete a la mierda!
(Eloy Azorín estaba recién llegado de los Oscars y su alfombra roja)
Minutos después, vuelve a sonar el teléfono:
Trinidad: '¿Sí?
E.A.: '¿Trinidad?
Trinidad: 'Sí'
E.A.: 'Oye, que soy Eloy Azorín de verdad'.
Este fin de semana, en el tren, protagonicé una de las mías. Con vestidito negro a lo Audrey Hepburn, botas negras y echarpé hindú, pero nerda hasta la médula.
Escena 1. Interior de tren. Día
El tren llega a Sevilla. Se monta mi acompañante. Su asiento está ocupado por mi chaquetón, mi bolso y dos o tres libros. Trinidad está durmiendo, dentro de Santa Justa, con la boca abierta y las gafas de sol puestas.
Me llaman repetidas veces. Ante mi evidente estado de sopor, tal vez incluso, asustado, el tipo me zarandea de los hombros. Abro los ojos y veo una radiante sonrisa.
Llego a decir: '¿Qué es esto?'
Escena 2. Interior de tren. Día
El tipo y yo tenemos, al mismo tiempo, la súbita urgencia de ir a Cafetería. Nos levantamos a la vez. El chico se gira de tanto en tanto, con una expresión de desconfianza en el rostro. No entiende por qué lo estoy siguiendo. Una de las puertas se me cierra. Ante mi ineptitud para abrirla -lo hacía en el sentido contrario- se apiada de mí y se vuelve para ayudarme.
Escena 3. Interior de tren. Día
Nos ponen 'Las chicas del calendario'. No sé por qué, pero soy la única que se carcajea en el vagón. Intento subir el volumen de mis cascos. Curiosamente, llevo un rato apretando pero aquello no se oye más. Sufrido Acompañante me pone la mano encima (de la mía, se entiende), me clava la mirada y me dice: 'Si me permites, me voy a bajar un poquito el tono... que me van a sangrar los tímpanos'.
Escena 4. Interior de tren. Día
Llegamos a Atocha. Me dispongo a bajar. Me pongo de puntillas y tiró con fuerza de mi maleta, que está en el compartimento superior. Obviamente, se me escapa, me desollo los nudillos de una mano y la maleta cae. Cierro los ojos, pues la veo ya noqueando a Sufrido Acompañante. Afortunadamente, Sufrido Acompañante es rápido de reflejos y la caza al vuelo, justo antes de que le parta el cráneo. En el vagón se escuchan varios '¡ooohh, aaah, menos mal...!' y decenas de miradas acusadoras centradas en mi persona.
Me gustaría decir que ahí acaba la historia. Pero sabemos muy bien que no es así, que las que he relatado forman parte de un rosario de catastróficas escenas que me seguirán siempre, por mucho que aparente ser tremenda y sofisticada. Como en los mejores capítulos de 'En los límites de la realidad': 'Semejante maldición la acompañará... ninaninaninanina... hasta el fin de sus días.'
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Al igual que le acompañará su maestría para la narrativa, que no se puede tener todo en esta vida. Así que no se me queje que con bastantes dones le ha cubierto ya la diosa Naturaleza.
Comentario de Profesor Franz hace 3 años y 46 meses
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¿Nadie recuerda a Katherin Hepburn en "la fiera de mi niña", destruyendo un esqueleto de brontosaurio ella solita, sin ayuda de nadie? ¿Y no era adorable? Cary Grant no tenía nada que hacer. No tenía más remedio que enamorarse de esa potencia devastadora de la naturaleza, sólo superada por Harpo Marx cuando se ponía bizco, sacaba media lengua fuera e hinchaba los mofletes. No estoy seguro de por qué, pero las mujeres devastadoras generan una atracción irresistible en muchos hombres. ¿Afán machista paternalista protector? ¿La adrenalina de jugar con fuego? ¿Ese pequeño kamilaze que todos llevamos dentro (el mío se llama Yisimura Tanaka)?
Comentario de Microalgo hace 3 años y 46 meses
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Si yo le contara, Trinidad... algunas incluso peores y también en trenes. Pero, como Cervantes, no quiero acordarme. Ya las utlizaremos en el guión de una película y ahí sí quedarán adorables. En la vida real se pasa muy mal.
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 46 meses
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Mis nercedes dentro de un tren, similares a las suyas, también me causan mucho embarazo. El día que publicó usted éstas, no me atreví a confesarlas, pero ahora ya están disponibles en http://lanavajaenelojo.blogspot.com/2006/04/compar...
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 44 meses


