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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

La generación desdentada

¿Por qué el tiempo no pasa igual para todos?

En el instituto la joven arpía era una chica del montón, no era el patito feo pero tampoco la más popular. Era la amiga rara de la ligona de la clase, a la que no le gustaba el guaperas porque lo encontraba aburrido y soso, sino el amigo diferente y extraño.
Aunque salía con sus amigas a los sitios habituales de la edad y de moda, siempre o casi siempre se sentía fuera de lugar.
¿Por qué no leían tanto como ella? ¿Por qué no iban al cine a ver otras pelis a parte de las más taquilleras? ¿Por qué sólo se preocupaban de estar más morenos, más delgados, más a la moda, en definitiva, por qué eran tan superficiales?
No es que tuviera un coeficiente intelectual excepcional, pero sí que sentía una enorme curiosidad por otras muchas más cosas que la mayoría de su círculo de amigos.
Resumiendo, era un poquito repelente, ya se lo dijo un amigo de su hermana cuando era pequeña y le dió por hablar sólo con refranes, lo asombroso es que los utilizaba correctamente para su corta edad.
Cuando acabó la época del instituto la joven arpía se fue a la Universidad, y pasó varios años fuera y conoció a gente, más parecida a ella y con más cosas en común, y cuando acabó la etapa universitaria y volvió a su ciudad, era aún más repelente que antes. Sus colegas de clase se habían casado, el guaperas con la guapita, la popular con el más popular aún……….y pasaron los años.
La joven arpía se había convertido en una mujer independiente, exitosa, y feliz a pesar de seguía soltera, viajando y saliendo de copas con los amigos, es decir, se había convertida en una Arpía en toda regla. Y un domingo de carnaval empezaron a cruzarse en su camino fantasmas del pasado, el guaperas de su clase que una vez le hizo tilín, ahora estaba menos guaperas, con los dientes más mal que bien, divorciado y apalancado en un trabajo que no le hacía feliz. Otro pretendiente que tuvo y que había pasado unos cuantos años en Alemania, también tenía un trabajo regular, le faltaban un par de dientes y su frente empezaba a ensancharse. Las compañeras se divorciban, los pelos se caían, los dientes se perdían ¿pero que estaba pasando?
A sus treintaypocos, cada vez se sentía mejor, más a gusto consigo misma e intentando día a día ser más feliz que el anterior, aunque la felicidad fuera tomarse una cerveza y comerse un montadito en la murallita de la playa. ¿Qué le pasaba a mucha gente de su generación? ¿Quizás habían vivido tan deprisa que ya se habían aburrido? ¿Se les había terminado las ganas de seguir superándose día a día?
Mientras apoyada en la barra se tomaba su copa y veía pasar a sus exes desdentados y alicaídos se autoconvenció de que era muy cierto eso de que “quien ríe el último ríe mejor”, sobre todo si se conservan todos los dientes.

Referencias

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Comentarios

  1. Je… Esa imagen del guay de la época de estudiantes sonriendo hoy con vistosas mellas me hizo reír, imagino que como desquite de una que le entiende perfectamente en su papel de entonces, srta arpía. No en el actual, pues el éxito me es ajeno por completo.

    Y sin marido ni hijos ni casa (in sensu estricto es el SCH el dueño del palomar que habito) ni trabajo fijo, ni ganas de ninguna de estas cosas, sí que soy más o menos feliz (todo lo que la naturaleza del hombre le permite), por que tampoco tengo nada hecho, y por lo tanto muuucho por hacer, proyectos en mente hacia los que caminar de a poco, numerosas ilusiones.

    Me permito aconsejar un cambio en su texto: eliminar “a pesar de que” de la línea 23, por convicción propia y por que por lo poco que la conozco tiendo a pesar que se trata de un lapsus durante la escritura. Demasiados siglos intentándonos convencer de lo contrario, y claro, eso cala hasta en el subconsciente del más rebelde.

    Comentario de Teodoro W. Adorno g. hace 3 años y 45 meses

  2. Querida hermana: Me resulta especialmente edificante esa inverosímil sucesión de desdentados anteriormente deseables.
    El año pasado, cumplí la treintena. Y lo que iba a ser un acontecimiento horrible pasó a ser una fecha memorable en cuanto comprendí lo siguiente: era más interesante, muchísimo más sabia y estaba mucho más buena que cuando tenía veinte años. Ni que decir que cuando tenía quince.
    Eso no significa, por supuesto, que sea absolutamente feliz o cumpla los parámetros dorisdaysianos de mi progenitora. Pero estoy completamente segura de que le encantaría a la niña de cinco años que una vez fui. Es más: querría ser yo de mayor, y no como Barbie -por cierto: recordarán que, finalmente, Ken salió del armario y Barbie se fugó con un surfista australiano-.
    Pues eso.

    Comentario de hermanastra hace 3 años y 45 meses

  3. Muy cierto querida Arpía eso de "el que rie el último rie mejor"

    Pero por muy beneficiosa que sea la risa, que lo es, a veces corremos el riesgo de perder las ganas de reir de tanto esperar nuestro turno y cuando llega, apenas solo podemos mostrar una tímida sonrisa.

    Comentario de Sérilan hace 3 años y 45 meses

  4. AHH...tengo un dentista muy bueno y hace maravillas poniendo implantes...

    ...no..si lo digo por si a los desdentados amigos suyos les interesa..

    Comentario de Sérilan hace 3 años y 45 meses


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