La verdad al desnudo
trinidad - 22-03-2006 21:07:57 | Categoria: Reflexiones
Bette Davis que estás en los cielos(Paliativo de posibles escozores: Trinidad es muy consciente de que no son todos los que están, que existen parejas extraordinarias y bien avenidas que se preparan el postre y se masajean los pies cual aplicados monitos)
Nadie lo dice, pero es mejor mentir.
Las arpías lo tenemos muy duro en este asunto puesto que no disimulamos: somos 'listas' -qué gran insulto ha sido ese siempre para una mujer: lista, curiosa, preguntona, intrigante-, tenemos alguna que otra aspiración más allá de las paredes de nuestro hogar y la capacidad para actuar, en ciertos aspectos, 'como un hombre'. Para viajar con un mapa, para lidiar en un comité de empresa, para salir por la noche y pagar tus copas, para decidir qué hacer con tus hijos. Cuándo tenerlos, cómo tenerlos, con quién tenerlos, aunque sea con el tubo número 348 -no se engañen: esa sí que es una grieta en el sistema-.
No es que seámos invulnerables, ni muchísimo menos. Pero como toda la gente herida (que diría Juliette Binoche) sabemos que podemos sobrevivir. Y eso, por sí sólo, nos otorga enorme poder a la raza de las mujeres (que diría Platón).
Sería muy bonito creer que estamos en una arcadia feliz de amazonas redivivas cuando, en realidad, todos sabemos que no es así. Y no es este un alegato pro conciliación de vida familiar, contra el techo de cristal, las modelos de ojos grandes como rótulas y la tiranía del 'yo puedo sola' -'con todo', se sobreentiende-. Sobre lo que me gustaría hacen hincapié es en el tipo de mujer que ellos, en su mayor parte, siguen queriendo junto al fuego del hogar. Y, queridos y queridas, Doris Day se lleva la palma. Son muchos los que siguen buscando no una compañera que sea, en verdad, la orma de sus zapatos, sino un ser sonriente que calle, no dé problemas y se limite a llevarles las zapatillas.
¿Qué no? Pues yo estoy harta de comprobarlo en carnes propias y ajenas. Prueben, prueben a decir la verdad. La injerencia en competencias tradicionalmente masculinas está muy mal vista. A veces, incomodan los rasgos de independencia: a muchos nos les gusta que su mujer gane más; a otros, sin embargo, lo que les molesta es que su mujer se haga y disfrute de una red social externa a su influencia. A veces, es el éxito profesional o la creatividad lo que se muestran incapaces de entender o que, simplemente, infravaloran o contemplan condescendientemente -'Sí, ya sé que nos perdemos tu curso de guión... pero, bueno... por una clase... No, el jueves, no, que tengo baloncesto'. Otras veces es la autonomía intelectual, una opinión firme o la diferencia de criterio lo que les hace arrugar el ceño -intenta llevarles la contraria-. Y, en ocasiones, es la constatación de una vida sexual activa, o de historias complicadas, o de cuernos, o de amantes lo que puede asustarlos -circunstancia esta que convierte a la candidata en buena para amante, mala para esposa-.
Teniendo en cuenta que aún somos una generación adobada en cuentos de hadas e imágenes de guerreros en reposo, la mentira está a la orden del día. Al menos, lo está si quieres llegar a ese edulcorado final de vestido blanco y casa en las afueras -que a una, particularmente, le resulta insuficiente cual tanga brasileño: necesito más material para cubrir todas mis facetas-.
Como cualquiera que haya visto La Edad de la Inocencia puede saber, las malas son las niñas buenas, aunque luego las arpías nos llevamos la fama. Y no, cuidado. Ojito. Watch out. Que el peligro está ahí fuera. Bette Davis es legal. Buena, perversa, incisiva, peligrosa. Pero es legal.
El bicho malo son las otras.
Esas que sonríen y parecen tan inmaculadas cual su madre las dejó en el mundo. Esas que nunca piden nada, vive Dios, pero que siempre se las arreglan para tenerlo todo. Esas que a veces parecen tener el cerebro vacío, pero que guardan un corazón de Reina de Ajedrez.
¿A quién escogió Odiseo, alguien lo sabe? ¿A la tremenda maga Circe? ¿A la ninfa Calypso? No, a la sutil Penélope. Que parecía, sí, domesticada e inofensiva pero mecía la cuna y el telar con mano de hierro. Y guante de seda.
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Sí, sí, oh cuanta razón tienes hermana arpía, y que de veces hemos hablado de ello, como dice una amiga mía "temedle a las mosquitas muertas que esas son las peores".
Eso es lo malo de ser franca, directa, sin dobleces, que asustas, y ellos se dejan asustar y prefieren en su inmensa mayoría a la calladita, manipuladora y reina del chantaje emocional, que es a quien deberían temer realmente, en lugar de a alguien que habla de los problemas cara a cara.
Un individuo por quien bebí incomprensiblemente los vientos hasta hace poco me dijo en un alarde de estupidez, cinismo y embriaguez "tú es que eres demasiado inteligente para mí", y me quedé helada, fría, patidifusa, porque las arpías leales cuando nos intentamos hacer pasar por "mosquitas muertas" se nota a leguas, apesta a fraude y eso no nos va a nosotras.Comentario de Aprendiz de arpía hace 3 años y 45 meses
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¿E hizo bien Ulises al volver a su casa?
Comentario de Microalgo hace 3 años y 45 meses
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Ya lo dice la sabiduría popular: “de las aguas mansas me libre Dios, que de las bravas ya me libro yo”.
Las mosquitas muertas lo son porque saben que tienen ganada la partida de antemano. No tienen que hacer nada para que las presas caigan en sus garras. Son conscientes de que siglos de cultura matrimonial y monógama están de su parte, y harán que más tarde o más temprano los hombres las busquen en función de la estabilidad que ellas dan como nadie. Se dejan los sueños de ser astronauta para acabar trabajando en una oficina, se deja de viajar en camping para buscar hoteles de tres estrellas mínimo y se dejan de lado mujeres interesantes, llenas de aristas y de pecados, que decía Chandler, para buscar alguien que te ponga la comida por delante y te recuerde que mañana tienes cita con el dentista y luego comemos con los López.
No es cuestión de inteligencia, aunque comprendo a Aprendiz de arpía. Que te digan que no interesas por inteligente es como cuando te echan de los trabajos por recorte de personal mientras el Grüppenführer de recursos humanos te jura y perjura que eres un trabajador de puta madre. Es más bien cuestión de las renuncias que hay que hacer para mantener el show social y poder ser ciudadanos como Dios manda. Al fin y al cabo, es cambiar seguridad por libertad.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 45 meses
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Querida Aprendiz de Arpía: Si un hombre le dijo "eres demasiado inteligente para mí", le dió a Usted un asidero perfecto para borrarlo de su memoria. Aunque probablemente la fatuidad humana en general y la masculina en particular disfrazara con ese eufemismo otros motivos. No creo que él pensara en serio eso. Hace falta una curiosa dosis de humildad para pensar (o reconocer) que alguien es más inteligente que uno en cualquier faceta. De su mismo género o del contrario.
En todo caso, me queda claro que ese hombre no la merecía. ¿No está de acuerdo conmigo? Me alegro de que Usted no haya acabado con semejante cretino. Cretino, porque si no decía lo que pensaba, era un falso y un cobarde (sin gónadas para explicar motivos tan simples como "he dejado de quererte"). Si lo pensaba, por hacer que eso fuera un problema. Doble cretino, entonces. ¿Qué le hizo a Usted beber los vientos por él? El corazón humano es una víscera aún más misteriosa que su hígado, que ya es decir.
Tal vez no haga falta tener pareja para ser completamente feliz. Si aún así insiste, búsquese a alguien que la mime, que la cuide, que la aprecie, que la anime, que la apoye... y que le guste a Usted. No se conforme con menos. Yo estoy intentando asirme a esa norma (con relativo éxito, todo hay que decirlo). Los cretinos son legión, pero ni todos los hombres son cretinos ni todas las mujeres la Condesa Bathori. De todo habrá. Digo yo.
Monsieur Jacobine: tampoco todas las mujeres interesantes están llenas de aristas, de pecados y de mala leche. Carácter no es sinónimo de mal carácter (analice eso, porque es un error harto común en nuestros días). Y una mujer interesante e inteligente no tiene por qué ser Bette Davis, que tiene unos ojos de loca que tira para atrás. Me quedo con Liz Taylor en "la gata sobre el tejado de zinc caliente". Aprate de ser infinitamente más guapa (lástima no ser yo Paul Neuman), es capaz de amar mucho (y de dejarse amar mucho también, que tiene su arte). ¿Con aristas? Vale. Aristas de esas, todas. Las de la Davis, que se las coma ella. Y su psiquiatra argentino. A treinta euros la hora, además.Comentario de Microalgo hace 3 años y 45 meses
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Complemento, que como escribo de corrido meto siempre gambas mentales. Liz Taylor en esa película no me parece interesante sólo porque sea guapa y ame mucho. Es tan inteligente como los personaje la Davis pero sin el punto de locura kamikaze que le proporciona la mala baba a ésta. ¿Me explico? La inteligencia y la ternura se suelen suponer disociadas, por eso la Davis parece tan inteligente: porque tiene menos ternura que un meteorito de la nube de Oort. Tal disociación es un error. Para mí, la ternura es un síntoma de inteligencia. Y paro ya de escribir, que me va a pillar el toro. Se pica uno y se pica uno...
Comentario de Microalgo hace 3 años y 45 meses
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Qué bueno este artículo. Me ha parecido genial y no puedo estar más de acuerdo.
El otro día me ofendí un poco cuando, en una reunión con amigos/conocidos, un tío de unos cuarenta y algo expresaba que las mujeres latinoamericanas eran más adecuadas para los hombres españoles porque las españolas éramos tan conscientes de nuestras reivindicaciones que habíamos perdido la feminidad. Toma frase, además, la dijo de forma amable y suave, que no quería insultar el hombre, sino simplemente, plantear un argumento. Más o menos estaba reconociendo que los hombres de aquí estaban menos evolucionados socialmente que las mujeres y que tenía que buscar su igual en un país donde hubiera llegado más tarde o más floja la liberación. Por si fuera poco, este hombre las quiere jóvenes, claro. Pues, ya que han tardado un poquito más en evolucionar, tendríamos que ser nosotras las que saliéramos siempre con chicos quince o veinte años más jóvenes que nosotras. Y lo habitual es lo contrario.
Lo de que habíamos perdido la feminidad quería decir que expresar lo que sentimos a todo momento no es femenino. Quejarnos del trato que nos dan no es femenino. Reivindicar constantemente cosas no es femenino. Claro, es muy molesto para ellos. Debe de ser un coñazo mortal. Por eso muchas veces pienso que para muchos hombres lo mejor es una muñeca hinchable (y jincable), que nunca se va a quejar de que no la escuchan o de que dejan los calcetines en el suelo.
Claro, lo que dicen todos ustedes de que las mosquitas muertas tienen todas las de ganar es tristemente muy cierto. Lo que tradicionalmente se ha llamado 'armas de mujer' es precisamente eso: conseguir las cosas con seducción, con engaños, no abiertamente. Ahí entran las aparentemente buenecitas y modositas.Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 45 meses
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Tremendo documento, navaja. Y muy afilado comentario ;-)
Comentario de trinidad hace 3 años y 45 meses
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Las mosquitas muertas me parecen un animalito en vías de extinción, demasiado escasas para merecer tanta atención por parte de personas tan inteligentes como las que frecuentan este lugar. Pareciera al leerlos que las mujeres son las que cortan el bacalao y los hombres unos cómodos bobos. Intentemos no simplificar, por favor. Y mucho menos justificar nuestra dificultad para encontrar pareja por que lo que hay ahí fuera no está a nuestra altura. Por dios por dios.
Comentario de Teodoro W. Adorno g. hace 3 años y 45 meses


