La primavera serrana de mi señora cuñada
trinidad - 31-03-2006 23:29:17 | Categoria: Fragmentos de realidad
Esa gran mujerMi cuñada es estupenda. Mi cuñada emborracha los trozos de tarta helada en red label y se pinta los pelos de rojo. Es psicóloga y, cada mañana, al vestirse, contempla el póster de Amelie que tiene en el armario, respira con fuerza y sale al mundo exterior. Mi cuñada ha de aguantar las miradas escépticas y comentarios suspicaces de Interfecto y su hermano, que creen que está zumbada.
Mi cuñada es vasca y tiene una potencia pulmonar de barítono. Y hay días en los que está realmente inspirada y una haría bien en acercarse a ella con una grabadora.
Hace unas semanas, día. Previa excursión a la sierra. Interfecto ha ido a la peluquería y le han hecho un pelado de cadete.
Cuñada: 'Pero, ¿qué te has hecho, cuñao? Así pareces aún más calvo'
Interfecto: 'No, Susana. Yo aún conservo pelo'
Cuñada: 'Sí, ¿dónde? ¿en un bote o algo? Y este claro que veo por aquí arriba... porque Trini es pequeñita pero yo mido 1,80 y lo veo perfectamente... Trinidad, cariño, si hay algunas posturas sexuales que no practicáis, que sepas que no es culpa tuya: es para que no le veas la incipiente calva'.
En el pueblo. Día. Interior coche.
Cuñada: 'Ahora, cariño, pregúntale a alguno del pueblo cómo se llega al embalse'.
Arquitecto: 'No, yo no voy a hacer eso'.
Cuñada: 'Lo flipo con los hombres y su manía de no preguntar jamás... sí, eso es lo que tú te crees -Cuñada para el coche- Ahora mismo vas a preguntar cómo se llega al embalse'.
El automóvil está parado justo, justo, bajo una placa de señalización que pone 'Calle del embalse'.
Cuñada: 'Pregunta'
Arquitecto: 'Pero, si pone que esta es la calle del embalse...'
Cuñada alza las cejas, Arquitecto sube la ventilla:
Arquitecto: 'Perdone, señor, ¿cómo se llega desde aquí al embalse?'
No contenta con eso, en mitad del camino, Cuñada paró a preguntarles a unos autóctonos dónde podía encontrar un merendero o similar.
Cuñada: 'Hola, me llamo Susana y soy dominguera. ¿Dónde podríamos encontrar algún sitio en el que tomarnos los bocatas?'
Una vez en la orilla del embalse, Cuñada reflexiona, concentrada: 'Somos gente tela de extraña. Llegamos, nos bajamos del coche a pasar frío y nos ponemos a comer en un cacho de campo lleno de boñigas de vaca'.
Trinidad: 'Sí, en la gaceta local tienen una sección especial domingueros que nos va a hacer sangre esta semana'.
Cuñada: 'Sí. Urbanitas en El Mierdal'.
Tarde. Interior coche. Nieve. Mucha nieve.
Cuñada: 'Que sepáis que Trini y yo vamos a parar y salir en cualquier momento a retozar en blanco'.
Interfecto, que llevaba una simple chamarra vaquera: 'Estáis locas. Váis a matarme'.
Cuñada: 'Pues tú no salgas. Tú te jodes y te quedas dentro del coche'.
Es el día del Padre y Arquitecto recibe una llamada de su Señora Madre para que ambos hermanos tengan la decencia de felicitar a su Señor Padre.
La Cuñada, siempre al volante, farfulla: 'Hay qué ver, con la de sobrasada que os envían y ni os acordáis de llamar en el día del Padre... qué vergüenza... Trini, ¿tú te pones triste cuando llegan fechas así?
Trinidad: 'A veces'.
Cuñada: 'A veces, claro. Yo también voy a llamar a mi padre, a ver qué cara se le queda'.
Arquitecto sigue hablando: '... Aquí estamos, con Interfecto, haciendo una excursión por la Sierra'.
Cuñada, que está loca por dejar de ser la Reina Puta del Infierno para los Señores Padres, grita: '¡Y con Trini! ¡Trini! ¡Trini, pásame el agua!'
Arquitecto: '¿Qué quién es Trini? Nadie, una amiga de la Cuñada'.
Cuñada, dando alegres volantazos por Navacerrada: 'Y del Interfecto, ¿verdad, Trini?'
Siento una especial predilección por mi cuñada. Tiendo a pensar que mi infancia hubiera sido mucho menos traumática con otra tipa extravagante como ella guardándome las espaldas. Creo que hubiéramos sido el complemento perfecto: a ella la sentaban siempre en las últimas filas, por alta; a Trinidad, en la primera, por enclenque. Trinidad no pegaba ni golpe con la tarea pero, en cambio, gracias al Libro de Petete, poseía un dominio atroz del mundo exterior. Cuando la profesora pedía a los niños nombres de animales, Trinidad seguía levantando la mano cuando todos los demás se rendían: 'el narval', 'el lince', 'el guacamayo', 'el armadillo'...
La Cuñada, en cambio, cumplía fielmente con sus deberes pero no sabía distinguir muy bien cuáles eran los días de la semana. Recuerda con especial oprobio una vez que, en clase, preguntaron si alguien sabía cómo se llamaban los reyes de España. Y la Cuñada, con una voz de carcelera que prometía, gritó: '¡Juan Pablo II y Sofía Loren!'
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Comentarios
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Diablos, esta mujer es digna de un guión de San Billy Wilder. ¿Dónde está esa joya?. Además, también hace nerdadas tan corrosivas como cruzar el difunto Wojtyla, paradigma de la moralidad ultracatólica, con Sofía Lorén, paradigma de la mediterraneidad más pechugona.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 45 meses
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Perdonen mi falta de entusiasmo pero compadezco al pobre arquitecto. Alguna vez he coincidido viajando con personas de personalidad tan extrovertida como la que describe y pueden llegar a ser agotadoras. Por cierto, resultarían igualmente simpáticas las anécdotas narradas si estuvieran protagonizadas por un cuñado?
Comentario de Profesor Franz hace 3 años y 45 meses
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Conozo a la cuñada y doy fe de que todo lo narrado es tal cual o de que, incluso, esta señora es de las que obligan a utilizar la frase de 'la realidad supera a la ficción', por gráfica y precisa que sea la pluma de Trinidad. Acabo de leer el artículo a mi "Interfecto" particular, por teléfono, mientras él volvía de trabajar en sábado, y nos hemos partido de risa con la parte en la que la cuñada quería que la madre de Arquitecto e Interfecto se enterara por las malas de lo que se tiene que enterar. Ojalá hubiera surtido efecto.
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 45 meses
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Sencillamente glorioso. Como conocedor en persona que soy del ámbito aquí descrito, creo que es difícil definir mejor a la cuñada. Claro que NADA puede igualar al hecho de conocerla in the flesh.
Me han seducido los momentos aquí narrados, soy capaz de visualizarlos perfectamente, pero me veo en la obligación de decir a los lectores no conocedores del ámbito humano aquí retratado, que los personajes de "Arquitecto" e "Interfecto" tienen una grandeza mitológica que, en absoluto, tiene nada que envidiar a la de la Cuñada. De hecho, ésta última sólo luce lo mejor de sí misma vía interacción con estos dos gigantescos sujetos.
Así y todo, ya que Trinidad fue tan amable de regalarme una magnífica historia para mi blog ( http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2006/02/vic... ), me veo en la obligación moral de compartir una perla de la cuñada que la autora de este blog, probablemente, no conoce.
Estábamos un servidor, lanavajaenelojo, Arquitecto y Cuñada en un bar cuando, por esas idiosincrasias propias de esta mujer, la conversación termina derivando hacia el absurdo de la propia existencia.
Cuñada: Porque si todos nos diésemos cuenta de que nada tiene sentido... ¿Para qué respetar ninguna regla? ¿Por qué no desnundarse aquí mismo? ¿Por qué no te desnudas ahora?
lanavajaenelojo: Hombre, no es una cuestión de reglas. Simplemente, no me apetece, me da vergüenza.
Cuñada: Eso es porque no te das cuenta de que nada tiene sentido. Como, por ejemplo, comprometerse con nadie. ¿Para qué molestarse en algo de lo que ya sabes que su final va a ser la muerte? ¿Qué sentido tiene querer tanto a alguien que ya sabes con toda seguridad que se va a morir? Porque arquitecto se va a morir, y tú, y tú también.
Silencio dramático, no hay respuestas.
Pasan dos segundos y, mágicamente aparece la respuesta a tal tesitura: Arquitecto se levanta y la emprende a golpes, fuera de sí, con la Cuñada.
Arquitecto: ¡Pero quieres callarte! ¡Cállate!
La Cuñada se calló y entendió que, en aquellos golpes, sólo podía haber amor.Comentario de Vicisitud y Sordidez hace 3 años y 45 meses
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Por favor, Trinidad: más historias sobre o de la cuñada. O, si no, cuñada, si nos está oyendo, haga su propio blojjjj.
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 45 meses
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Eso, eso: queremos un blog de la cuñada.
Comentario de Paco Fox hace 3 años y 45 meses
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Gloriosa, la Cuñada. Oh, sí.
No estoy de acuerdo (esta vez, oh, raya en el agua) con Herr Professor. Se me viene a la cabeza el inefable Alberto, mi compañero durante la carrera en Granada, que no se callaba LITERALMENTE ni debajo de agua. A diez metros bajo la superficie le oía decir claramente "blira, blira: agrlí hay ugrn grlascacio!!". Esas personas generan anécdotas continuas y hacen que nuestra percepción del tiempo pasado se dilate, pero no a lo Marcel Proust (soberano coñazo) sino a lo Thomas Mann. Los ratos que pasas a su lado han existido, y tienes certeza de ello. No se quedan vacíos.
Por otra parte, entiendo a Arquitecto en su amoroso apalizar, pero la conclusión a la que llega Cuñada tras su premisa (cierta: vamos todos a diñarla) me parece falsa. Precisamente por que vamos a morirnos hay que querer y hay que enamorarse. Con delirio, si es preciso. Y sufir, lo menos que se despache. Lo inevitable. Que a veces, sí, es inevitable.Comentario de Microalgo hace 3 años y 45 meses
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¡Y qué decir de la madre de Interfecto y Arquitecto! Cuando usted la conozca tendrá mucho que escribir en este bello e instructivo blog sobre ella. Una señora que le aguanta el pulso a Cuñada y que mete goles por la escuadra. Su marido tampoco se queda corto. A lo mejor podría ir un día a su casa haciendo como que es una amiga de la Cuñada. Je, je.
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 45 meses
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Me too!!
Divertidísima crónica, sobre todo cuando sabes que todo eso es cierto hasta la ultima coma.
Cuando conocí a la Señora Cuñada mis sentidos no daban crédito.
Pero ya sé que esta mujer es capaz de todo eso y mas; en realidad todo su entorno seria fuente de una serie si se dejara caer un guionista por aqui. A modo de un Frasier femenino y patrio daria muuuuuchas horas de diversion y quehacer mental la simple contemplación de su vida diaria entre Arquitecto e Interfecto. Desde aqui bezoz mil y fuerza para Señora Cuñada.Comentario de Dr. Elektro hace 3 años y 44 meses


