Po va a ser que no
A la prima de una amiga mía la ha dejado el novio cinco días antes del GRAN DÍA, o para que nos entendamos mejor, se casaba el próximo sábado y el lunes pasado a él le han entrado fuertes dudas acerca de lo que debía responder.La pobre, como es de suponer, no es capaz de sacar la cabeza de debajo de la almohada donde intenta suicidarse ahogada en sus propias lágrimas.
Que conste que siento el más profundo respeto por su pena y que el menda en cuestión es un cobarde por haber dejado su confesión para el último momento, pero lo que ella no sabe aún, es que probablemente se haya ahorrado un gran (mayor) disgusto posterior, porque el tipo ya tenía antecedentes, a su anterior novia la dejó con el piso comprado cuando la conoció a ella.
Este pequeño melodrama telenovelero me sirve para exponer algo que siempre me ha sorprendido, dejando a un lado que me gusten o no las bodas y el circo en que casi todas se han convertido, lo que me viene alucinando en los tiempos en que estamos es el empecinamiento de muchas chicas jóvenes (a algunas de las cuales conozco) por casarse a pesar de los pesares. Les da igual lo que venga después, pero necesitan ser las protagonistas de ese día que absurdamente llaman 'el más importante'.
Por mucho que le doy vueltas sigo viendo como aguantan lo que sea y estiran, fuerzan relaciones que no tienen futuro y no descansan hasta tener la foto de la boda en el salón.
A veces pienso que quizás tienen unas vidas tan pobres que necesitan tener algo especial que les de color.
Puede que suene prepotente por mi parte insinuar que tengo una vida tan plena que me río de las que sueñan con casarse y no es así; tengo la vida que me ha tocado vivir y lo hago lo mejor que puedo intentando ser feliz en la medida de lo posible y sin amargarme porque pasa el tiempo y no cumplo con los cánones impuestos.
Como una vez leí en una entrevista a Leonor Watling "soy lo peor de la sociedad, una soltera de 30 años que vive sóla"
Y si Angelina Jolie se ha permitido rechazar la petición de matrimonio de Brad Pitt, también nosotras, las Arpías de labios finos podemos elegir el no querer casarnos.
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Los antecedentes no son un referente absoluto... pero suelen ser un buen referente. Ante palos de este tipo, los buenos amigos se acercan al sufriente y le espetan sólo dos palabras. Duras, eso sí. Crueles, incluso. Pero que pueden traer a la prima de su amiga a la Tierra, aunque no tanto como para que traspase su superficie y se quede dentro. Que los hay.
Esas palabras son "¿Qué esperabas?"Comentario de Microalgo hace 3 años y 43 meses
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Pues yo tampoco entiendo ese empeño en casarse. El otro día veía en la tele cómo la madre de alguien le insistía en que hiciera una boda y ese alguien, aunque se quejaba por lo pesada que era la madre, más o menos expresaba que ya le gustaría a ella. Si la gente tiene tantas ganas de casarse, deberían inventar las bodas individuales. Esto parece un post del blog de un amigo/primo: http://embarazodesilicona.blogspot.com/ A la gente lo que le importa de la boda es ponerse el vestidito, ser la protagonista, tener a todo el mundo pendiente... lo digo en femenino, pero también hay hombres que quieren todo eso. Pues ¿por qué ponerlo tan difícil como que haga falta haber encontrado a tu pareja ideal antes de poder llevar a cabo el fasto? Que se celebren las bodas individuales. Una persona sola, se viste de merengue, se rodea de sus familiares y amigos y pone un cura delante para que abuelos y padres rancios se sientan contentos. Otro tipo de sacramento, como la comunión, pero ya en edad crecidita. Si lo que menos se celebra en esos actos es la unión con el de al lado, por lo menos hoy en día, cuando la gente suele llevar años viviendo juntos y la situación no va a cambiar ni un ápice. Y todos contentos. Así no te pueden dejar abandonada en el altar, ni acostarse con la dama de honor ni ninguna otra sordidez de esas. Está perfecto. ¿Quién se anima a montar el negocio?
Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 43 meses
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Navaja, he de confesar que, en algún momento, YO llegué a pensar en montar un chiringo parecido. Ateniéndome a mis propios y deleznables deseos. Es decir, ¿a mí me gustan las bodas? No mucho. Pero, ¿quiero traje de Sissí Emperatriz? Por supuesto. ¿Quiero book estiloso? Ni lo dudes. ¿Quiero una excusa para ver a mi alrededor a toda la gente que quiero celebrando mi propia persona? Sí, qué le voy a hacer, reboso de ego. Así que pensé en montar una empresa en la que alquilar trajes de novia estilosos, sesión de fotos y ofrecer fiestas personalizadas a quien lo deseara. Sin novio. Sin novia. Qué más da. Hala. En mi mente, sonaba genial. Pero, como suele ocurrir con la mayor parte de mis ideas, en cuanto la verbalizaba perdía bastante.
Comentario de hermanastra hace 3 años y 43 meses
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Sí, es una manía lo de llamar al día de la boda el mas feliz de la vida. Yo pienso que es como una guinda, pues lo complicado es llegar hasta allí. Es decir, conocer a alguien, enamorarse, encauzar una relación y decidir que merece la pena prolongarla hasta el infinito y más allá. No creo ni por asomo que el hecho de casarse sea una prueba de amor, sino que el trabajo hay que hacerlo antes. Aunque tal y como están las bodas, lo que supone organizarlas, el dinero que hay que gastar, etc., acaba siendo efectivamente una prueba, pero no de amor, sino de resistencia. No me extraña que muchos no la superen.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 43 meses


