Perdidos en el templo (II)
Del consumo, por supuestoAnuncio IV
Espejito, espejito
Tipa nerda que se engancha el vestido en una de las sillas de la cafetería y se lo desgarra. A su pesar, ha de ir a la sección de ropa y arramblar con lo primero que pille. Llega al probador y se cambia.
'Estos espejos... -se dice-... adelgazan, ¿verdad?'
'Sí, es cierto -le responde su propia imagen- Y ese vestido te sienta de vicio, ¿has visto los tacones que había al lado?'
La tipa sale y entra del probador, llama a la dependienta, que llega con un montón de cosas, desliza medias negras sobre sus piernas, se quita la pinza del pelo, pide prestada sombra de ojos.
Sale hecha una Destroyer, sonríe y apunta: 'Me lo llevo puesto'.
Anuncio V
Multifunción
Sección de animales de compañía. Pizpireta periodista realiza un reportaje publicitario. El encargado le está soltando un rollo impresionante sobre tipos de pienso y compresas para perras. La pizpireta periodista lo apunta todo en su libretita. De repente, se para frente al apartado de cadenas y correas. El encargado sigue adelante, hablando solo. Pizpireta periodista empieza a calibrar con ojo experto los grosores y calidades del material. Animada por lo que ve, mide una de las cadenas -van en rollos- en torno a su cintura. Cuando se vuelve, el encargado la está contemplando alelado.
Pillada en flagrante acto, suelta las ataduras.
'Y... esto... -murmura- ... ¿qué me dice de Pedigree Pal?'
Anuncio VI
Vive y deja vivir
Un cliente compra o pide: una cuerda, cinta aislante gorda, unas esposas, una linterna de infrarojos, unas mallas negras, pasamontañas, guantes. Los dependientes llaman a seguridad y el segurata se lleva al pobre hombre en volandas, ante sus airadas protestas.
Cambio de plano.
La novia o mujer lo espera en su casa, lánguida, vestida de Caperucita. O de aviesa colegiala.
Anuncio VII
Príncipe rana
Hace su aparición en la tienda un grupo de gente en plena partida de rol. Van vestidos como magos, arqueros, enanos, elfos... Corren por todas partes en dos equipos diferenciados.
En la sección de camas y colchones, aparece una joven disfrazada de princesa de los bosques o similar. La joven intenta disimular, no sólo el resuello, sino el hecho de que se prepara para tumbarse en una cama con dosel.
La gente alucina. Los dependientes, también.
Los candidatos, príncipes_héroes, van acercándose, cada uno por un lado, y todos comprendemos que ganará quien le estampé primero un beso a la Bella Durmiente. Y entonces, de repente, un espontáneo a lo Adrien Brody se sienta en el borde de la cama y la besa.
La princesa abre los ojos, gratamente sorprendida.
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Estimada Trinidad, debería usted escribir algo así como “Historias del Corte Infiel” usando las técnicas de los guiones tipo “Crash”, ya sabe, mezclando personajes y sucesos en el marco incomparable de tan insigne y consumista institución. Será mas creíble que, por ejemplo, la tipa de los discos sea siempre la misma, cosa que no ocurría en el sobrevalorado film de Haggis, donde aparecían los mismos policías en todos los fregados. Aunque creo que hay un fallo lógico en la historia de la partida de rol. Si tamaña peña hubiese aparecido de tal guisa no hubiese cruzado la puerta. Los encantadores señores y señoras de rojo se hubiesen encargado de ello.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 43 meses


