Blog hermanastro
Three New York WomenJuro que lo encontré cuando ya nuestra Santa Trinidad andaba pateando a/el mundo. Otro blog escrito a tres manos pero en inglés y desde la Gran Manzana. Obviamente, este solo detalle lo hizo merecedor de mis simpatías. Como todos, tiene días buenos y días malos. Pero hay un comentario que, muy especialmente, me gustaría reseñar aquí. Ahí va:
'Mis citas habían llegado a convertirse en una escena de 'Atrapado en el Tiempo'. Seguía teniendo la misma cita una y otra y otra vez -sólo que con hombres diferentes-. Nos encontramos en algún café, yo sonrío, él se hace el encantador. El café da lugar a un paseo por algún parque neoyorquino. Casi siempre tomamos un helado y compartimos la cucharilla. Yo cuento los mismos chistes. Él se ríe en el mismo punto de la historia. Me doy cuenta de que la primera vez que conté esa historia tal vez era original, caústica y encantadora. Pero ahora, cuando ya la he contado quince veces, en este mismo banco del parque, me hace sentir como una máquina de citas.
Cae la noche, él me agarra de la mano y yo actúo como si fuera algo superespecial. Lo hago porque ese truco siempre funciona y porque estoy segura de que una vez, hace tiempo, realmente creía en ello.
Me para y nos besamos. Nos besamos en cada rincón entre el mencionado parque y mi pequeño apartamento en Union Square. Nos asomamos a los mismos escaparates. Me paro siempre en la tienda de animales de la esquina y finjo ser espontánea y sugerir que entremos y cojamos a los perritos. Convencemos al dueño de la tienda de que nos vamos a mudar juntos y estamos buscando una mascota. El tipo me mira como si estuviera completamente zumbada, claro, porque yo ya he estado allí varias veces, con hombres distintos, soltándole la misma mierda. Mi cita y yo salimos de la tienda y justo cuando alcanzamos French Roast, y parece que nos ponemos a la cola, nos da la risa.
La mía, es falsa.
Llegamos a mi puerta y él intenta subir las escaleras, yo lo evito. Nos despedimos en la calle. Yo he tenido lo quiero… veinte minutos de sentirme el centro del universo de una persona. Veinte minutos de auténtica atención.
Esto es una cita en Nueva York.
Puedo predecir cada movimiento como si estuviera viendo una reposición de 'Apartamento para Tres'.
Tras otra cita repetitiva y poco original, me di cuenta de que necesitaba darme un descanso y decidí eliminar los hombres de mi vida durante treinta días'.
Comentarios (0) - Referencias (0)


