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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Visions of Paradise

Monos con hipotecas celestiales

Cualquiera con un poco de entendederas llega pronto a la siguiente conclusión: el ser humano es, en el fondo fondo de su pequeño corazón, un pobre desgraciado que ansía ser querido.
De hecho, a todo aquel que logra superar esa condición:

1. Los manuales de psiquiatría le califican de psicópata

2. Le aguarda un brillante futuro en el Departamento de Personal de cualquier empresa

Y no sólo eso. Curiosamente, por ejemplo, el homínido más evolucionado manifiesta además otra serie de notorias debilidades: insistente torpeza en cuestiones flagrantes, tremenda tendencia hacia la autodestrucción y pavorosa conciencia de sí mismo. Quizá sea esto último lo que lo convierte en un ser tan vulnerable: el conocimiento de su propia finitud.

Por ello, desde el principio de los tiempos, el hombre se ha inventado paraísos que, lejos de estar lejos, parecían calcados de su propia realidad. De la urdimbre de sus deseos. Para empezar, no querían morir: tintaban de rojo los primeros enterramientos como truco encaminado a la resurección -ya saben, la sangre es vida-. Y cuando comprendieron que la magia simpática no funcionaba, les dio por creer a cucharadas, grandilocuentemente. ¿Cómo enterraban a los reyes primigenios? Con ajuares increíbles, rodeados de comidas, esclavos, tesoros, guardianes prestos a cobrar vida por arte de magia. El Otro Mundo que veneraban los antiguos debía ser pasmosamente parecido a este. Si uno era bueno y/o rico, por supuesto -si no, el alma inmortal estaba condenada a sufrir las agonías y achicharramientos de rigor-. Pero si uno era bueno y/o rico, como decíamos, podía descansar en un Paraíso hecho a la medida de los placeres terrenales que le hubieran tocado. Podía descansar en los Campos Elíseos, de picnic eterno en una gloriosa primavera -qué bonita, en verdad, ha de ser la Toscana despertando del invierno-. O llegar entre brumas a una hermosa isla abundante en hadas, manzanas y cristal. O folgar por siempre en un banquete de hidromiel acompañados de bellas mujeres guerreras -lo de la compañía de bellas mujeres es una constante-.

El Cristianismo, sin embargo, lo deja todo en una nebulosa de ángeles y justos y paz eterna. Todo bastante aburrido y abstracto. Así que, durante siglos, la imaginación de la pobre gente -como decíamos, tan necesitada de un poco de amor y comprensión- se ha disparado. Y al fin, sin quererlo, vamos fabricando a lo largo de la vida nuestra idea de Más Allá. Nuestro Cielo particular.

En nuestro Cielo, por ejemplo, habría una sala de cine sólo para nosotros y nuestros elegidos. O tendríamos pase fantasmal a la Final de la Champions. O podríamos disponer, cada mañana, de un desayuno de buffet libre. Y vivirían con nosotros -pues esto es lo que queremos a fin de cuentas al morir: seguir viviendo- todas nuestras pasadas mascotas. Y así vamos, como rellenando una hoja de peticiones.

En los últimos días, la mía -que estaba bastante canija- ha aumentado considerablemente. He descubierto, por ejemplo, que la casita de piedra
tendría inscrito 'Brigadoon' sobre la puerta -no estaría muy lejos, imagino, de otra parecida, con 'Innisfree' tallado en el dintel-.

Y no puedo hacerme a la idea de ese jardín sin cerezos. Un paraíso no sería digno de ese nombre sin un montón de árboles tan cargados de cerezas que las ramas no pudieran sostenerlos.

Y tampoco había pensado nunca en las músicas que le pueden venir a uno a los oídos en semejante lugar. Pero hete aquí que encontré una. De Serrat. Si pueden, hagan lo imposible por escucharla porque destierra por siempre cualquier pensamiento de suicidio. Ahí va una estrofa.


Res no és mesquí,
i tot ric com el vi i la galta colrada.
I l´onada del mar sempre riu,
Primavera d´hivern- primavera d´estiu.
I tot es Primavera:
i tota fulla, verda eternament.



Nada es mezquino,
y todo es rico como el vino y la mejilla curtida.
Y la ola del mar siempre ríe,
Y la ola del mar siempre ríe.
Primavera de invierno, primavera de verano.
Y todo es Primavera
Y toda hoja, verde eternamente.


(Aquí, para los que la quieran entera)

Lo dicho. Ahora me queda curiosidad por saber cómo serían sus cielos.

Referencias

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Comentarios

  1. Creo que mi paraíso sería un lugar en que nada perturbara el disfrute de esas pequeñas cosas, un lugar de perpetuo ocaso en que la luz dorada bañara el pelo de la mujer que quiero, donde no haya motivos para temer, donde, por fin, todo sea más sencillo.

    Un lugar donde el brillo de los ojos tras esa canción sea de pura paz y reconciliación, de una vez y para siempre sin sombras ni memoria de la batalla.

    Comentario de Varekai hace 3 años y 42 meses

  2. Pues yo pensaba que en el paraíso de Trinity no podía faltar Ana Rosa Quintana...

    Mi cielo debería tener cerca el mar, pero no ese mar de verano lleno de turistas y de barbacoas, sino el de invierno, solemne y apelmazado, el que invita al relajo. El de los bañistas se ha contagiado del histerismo propio de nuestro tiempo.

    Coincido en la inevitable presencia de un sala de cine en ese paraíso, que proyectaría todas las tardes obras maestras, ya que los más grandes estarían rodando allí con un talento inagotable para toda la eternidad. Yo añadiría un teatro, pero que no programe danza contemporánea ni monólogos para que se rían de polladas los matrimonios de fin de semana, sino en el que el inmortal Shakespeare siga describiendo como nadie lo ha hecho las pasiones humanas y nos recuerde lo grandioso y lo trágico que nos zarandeó en nuestra existencia humana.

    Sería inexcusable una buena cafetería donde tras el cine y el teatro reunirse con toda la gente que hizo más soportable el valle de lágrimas de la vida y establecer tertulías hasta las tantas de la madrugada. Y es que por supuesto, en esa vida postmortem no habría que madrugar y podríamos levantarnos todos los días a la hora de comer, como personajes de Oscar Wilde.

    Y amigo Varekai: ¿No sería mejor un lugar de perpetuo amanecer que de perpetuo ocaso?

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 42 meses

  3. Cher Monsieur,

    Lo pensé, pero siempre preferí los colores y la melancolía de las puestas de sol, especialmente sobre el mar. Incluso en el mar de levante, disfruté más los colores dorados del ocaso, que Sorolla comprendió tan bien que parecía que él los hubiera creado.

    Además, si vamos a levantarnos a la hora del almuerzo, no llegaríamos al amanecer, salvo que alargáramos las tertulias hasta acabar todos turuletas diciendo más pamplinas de las ya reconocidas.

    Porque observará que los cielos de los contertulios se comunican, y yo he asumido que estoy invitado a esas visualizaciones de buen cine y teatro, y a los aún mejores debates posteriores sobre esa playa de mar solemne y calmo, recuperado por fin tras el infernal verano de Cániz City.

    Comentario de Varekai hace 3 años y 42 meses

  4. Pues depende de en qué condición accedamos al ultramundo, porque si es en plenitud de vigor juvenil y carnalidad yo tampoco le haría ascos a lo de las huríes y el hidromiel... Pero como de todo al final te cansas, yo exigiría además en mi paraiso particular una biblioteca babélica y borgiana, y su equivalente fonoteca. Y control absoluto sobre quién pueda perturbar mi paz y quién no (nada de coros angélicos ni santos mártires predicadores). Y por supuesto una buena bodega.
    Aunque puestos a elegir yo soy más de reencarnarme, que esta vida será una lata pero a mí me tira mucho. Incluso no me importaría acabar de alma en pena con tal de quedarme por aquí cerca.

    Comentario de Profesor Franz hace 3 años y 42 meses

  5. Pues leyendo el comentario de Herr Professor se me ocurre que igual para soñar con paraísos hay que estar insatisfecho con este valle de lágrimas, la mayoría de las cuales encima tenemos que tragarnos. Si uno está dispuesto a pagar los peajes que supone este mundo, pues igual no pretende existencias mejores. Claro que mis tertulias hasta el amanecer podría estar sonorizadas por cierto conspicuo dúo hispalense que seguro tienen música que pinchar para toda la eternidad....

    Y amigo Varekai, seguro que los paraísos pueden comunicarse. Sólo hay que creer en los mismos dioses.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 42 meses

  6. Pues sí. Me gusta como vamos orientando el asunto, porque si los paraísos pueden comunicarse, y a todos nos va este valle, mejorando lo presente, propongo incursiones de soslayo a los citados paraísos para irnos trayendo acá las ventajas.

    A fin de cuentas, es lo que llevamos haciendo años (dentro de lo posible), ¿no?

    ¿Para cuándo pues la primera tertulia playera? (esperemos que sin dúo hispalense ni grupo multitudinario de la misma guisa, hispalense también).

    Comentario de Varekai hace 3 años y 42 meses

  7. Efectivamente, lo que más me gusta es ver que nuestros paraísos podrían muy bien estar interconectados en enorme telaraña ultraterrena. Les apoyo a todos. Al Profesor y su apuesta por una ficha de preferencias a rellenar a la entrada -'Coros angélicos: Sí. No. A veces', a Monsieur y su sugerencia de que los paraísos lejanos no son más que tiritas a realidades miserables y Varekai y su apuesta por desarrollar un programa de Razzias Celestiales. Brillantes aportaciones. Hacen ustedes un gran equipo.

    Comentario de trinidad hace 3 años y 42 meses

  8. El único paraíso está en nuestro interior

    Comentario de Sidharta Gautama hace 3 años y 42 meses

  9. Estás tú bueno barra a, Siddharta.

    Comentario de Microalgo hace 3 años y 42 meses

  10. Mientras no sean paraísos artificiales...

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 42 meses


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