La jaula del halcón
trinidad - 03-07-2006 20:31:39 | Categoria: El corazón de la arpía
Muda de plumaEl nombre celta, que viene a ser el nombre auténtico, del mago Merlín no era otro que el que utilizaban para designar a los halcones: myrddin. Merlín, el de mirada aguda.
Cuando la ninfa Nimué aprendió toda la magia que el viejo pudo enseñarle, le reservó un encierro de cristal que ostenta muy mala fama en la mayor parte de las leyendas. En realidad, la cueva cristalina de Merlín no era otra cosa que una gigantesca jaula. Un encierro fantástico para un halcón humano que mudaba de condición.
Las arpías también han de cumplir, de tanto en tanto, cuarentenas semejantes. También ellas han de recluirse y soltar las plumas viejas, y apartarlas del vellón que empieza a aparecer entre cálamos. Se afilan las uñas y escupen bolas de pelo, como hacen los gatos, y miran el mundo desde el alféizar, con desconfianza. Tienen el sueño y el apetito descontrolados.
No creí que esta fuera a ser época de muda. Me pilla a contramano y con las defensas bajas, así que no se extrañen si de repente ven por aquí demasiados silencios o textos de talente, digamos, un tanto umbrío. Es que la arpía está en su cado de huesos, royéndose el alma.
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