Migraciones
trinidad - 24-07-2006 19:36:09 | Categoria: Reflexiones
En busca de un NorteSi lo tienen a mano, abran un pasaporte. Verán que, entre sus paginitas, sobre el mapamundi, aparecen los bailes migratorios de ballenas azules, mariposas, ciervos, grullas y tortugas. Todos ellos, siguiendo la lógica impepinable de acudir a lugares más frescos cuando huelen la canícula y de arrimarse al sol que más calienta cuando se les enfría el suelo .
La Naturaleza, ya lo sabemos, es sabia. Y también es taimada, y torticera, y cruel hasta el sadismo, pero bueno. Esa es otra historia.
La cuestión es que sigo sin entendernos. ¿Qué hace el civilizado hombre occidental en la época más calurosa del año? Acudir a sitios donde achicharrarse mejor. Y así, paga indecentes cantidades de dinero por pasar del Infierno Interior al Infierno Litoral, donde seguirá cociéndose entre congéneres, con los nervios destrozados y la cartera machacada.
Cada verano, cual manatí obcecada, yo sigo mi instinto y subo al Norte. Suelen ser destinos peculiares —verdes, lluviosos, despoblados— así que siempre me veo obligada a dar todo tipo de explicaciones.
“Pero, ¿qué hay en las Hébridas ?”, suelen preguntarme.
“¿Quince grados?”, suelo contestar.
Y, entrecerrando los ojos, entreveo un paseo de bruma y frailecillos. Que es lo más cercano al Paraíso que puedo imaginar ahora, en lo más sanguíneo del sanguíneo verano.
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