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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Ponys

Un ejemplo de blogterapia

Cuando tenía trece años, la única diferencia entre mi prima y yo era que yo tenía tetas y ella, no. Por lo demás, ambas éramos igual de pavas.
Ese verano, caminando por la orilla, unos cuantos chicos decidieron que dábamos bastante bien la pinta de pringadas y empezaron a tirarnos bolas de barro. Por supuesto, nuestros grititos sólo sirvieron para azuzarlos aún más, esta vez entre gruesas carcajadas. A mí no se me ocurrió mejor idea que plantarles cara y aquello se desmadró. Se me tiraron encima. Probablemente, ni ellos mismos sabían cuál era la prioridad: si meterme mano o ahogarme. Probé un poco de ambas cosas.

Aunque la playa estaba llena de gente, nadie vino a ayudarnos. Tal vez porque, durante la porno ahogadilla, los tipos no paraban de reírse.

Pocas veces me he sentido tan sola, sucia, fungible, vulnerable y torpe como después de aquello.

Anoche, mientras volvía con mi perro a mi casa, tuve ocasión de rememorarlo. El incidente fue, por supuesto, muchísimo más trivial. Pero es lo que tienen los ponys: cualquier detalle parecido a la realidad es suceptible de desencadenarlos. Unos cuantos canis nos vieron pasar, a mi perro y a mí, y llegaron a una conclusión semejante a la de sus predecesores: que merecíamos unas collejas. Mi perro y yo - yo no alcanzo el uno sesenta y tengo andares de geisha robotizada y mi pobre chucho más bien parece una rata- debemos ofrecer una estampa un tanto patética, es cierto. Tampoco exenta de ternura, también es cierto, pero la ternura es un sentimento no contemplado por canis y otras subespecies.

En fin, que el grupo de canis me siguió y, cuando lo consideraron oportuno, se dedicaron a collejearme. Los veinte años pasados, al menos, me sirvieron para no abrir la boca. Quedarse gritando en medio de la nada, a las once y media de la noche, a unos tíos que se pierden en las sombras el ponderado ‘¡Iros a tomar por culo!’ puede resultar, no sólo ridículo, sino suicida.

Por supuesto, también se reían.

Procurar el sentimiento de desecho es algo muy serio. Es lo que procuran las mentes sádicas y abusadores de todo tipo. Nada como, en un grupo de trabajo, mirar a alguien con media sonrisita y decirle: ‘No, no se lo encargues a Ana, que ella siempre se lía, la pobre’. O decirle a un niño: ‘Fuera de mi vista, que estás hecho un inútil’. O tirar el plato de comida que se ha preparado. O nuestro regalo. O las fotos que acaban de hacernos. O escupirnos. O empujarnos.

El ser humano es especialmente frágil ante todo lo que le haga sentirse con no válido, como repudiable: al no válido, se le expulsa. Se le echa de la manada. Y, ya sabemos que, para perros y monos, la soledad es la muerte.

Es por eso que no entiendo qué encontraban tan divertido.

A propósito: el cerdo de mi perro, ni les ladró. Cría cuervos...

Referencias

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Comentarios

  1. Creo entender que el dolor de nuestra Trinity no es el físico de las collejas, sino el moral de verse humillada por una panda de capullos. Recuerdo que cuando en mis años mozos me atracaron alguna que otra vez –los años tristes de los navajeros estragados por la droga- la sensación que dominaba después era la de impotencia y la de la gratuidad de la violencia, que de pronto caía sobre ti sin comerlo ni beberlo, como un recordatorio de nuestra fragilidad humana. Y es que el mal tiene una sorprendente capacidad para detectar víctimas que sabe no le van a plantar cara. Puede que hable como el cuarentón que soy, pero yo nunca he visto la cosa tan mal. Toda la vida ha habido golfos, pero nunca han estado tan consentidos por una generación de padres que hacen una increíble dejación de funciones, por un sistema de enseñanza que ha tirado la toalla y por el jaleamiento de unos modelos anticívicos y antiintelectuales desde el prime time de las televisiones. En cuanto a usted, querida Trinity, que estos descerebrados del pelo mal rapado no le quiten el sueño, que está usted muy por encima de ellos, como demuestra este maravilloso post, donde se demuestra de nuevo que es usted capaz de sacar oro de la mierda. Un abrazo.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 3 años y 39 meses

  2. Pues algo habrá que hacer, porque esta nueva forma de fascismo sin ideología ha llegado para quedarse. Y con la mirada complaciente de nuestros políticos que, de algún modo, los consideran un semillero de votos (los suyos y los de sus familias). Los botellódromos, las leyes de protección del menor o los conciertos gratuítos de Andy y Lucas, por poner un caso, son los caramelos con que miman a este segmento creciente de población juvenil. Que no ha surgido de la nada, no nos engañemos: en la política educativa de las últimas décadas (añádase si se quiere el desmantelamiento de la televisión pública) está el origen de estos lodos. Súmese también el aplauso bobo de una parte del mundo de la "cultura" que contempla el espectáculo desde las alturas; y no me faltan ejemplos: en el festival de Monsieur Jacobine se premió a una (nueva, otra más) película apologética de lo cani. Me consta la indignación de Monsieur, pero la ovación del Gran Teatro Falla a los protagonistas (que subieron al escenario sin estar invitados) sonaba como un acobardado tributo a los nuevos amos de la calle.

    Comentario de Profesor Franz hace 3 años y 39 meses

  3. Las masas aborregadas son más faciles de manejar. Eso está claro. Esta coyuntura es la más beneficiosa para los políticos, que lejos de ser personas ejemplares y dar ejemplo de civismo, principios morales y valores, aprovechan el adocenamiento del personal para meter la mano, todos sabemos donde, con total impunidad.

    Comentario de JuanMa Replicante hace 3 años y 39 meses

  4. Hijos de puta. Ojalá la vida fuera como en las películas y ahora usted pudiera volvera a encontrárselos transformada en la super ex-girlfriend para que, cuando se vieran en superioridad numérica y volumétrica, usted se diera la vuelta y los arrojara a kilómetros de allí con un torbellino, sin necesidad siquiera de mancharse las manos para pegarles. Si no es eso, la vida dentro de unos años les dará ese castigo o uno peor. Quédese con ese consuelo, Trinidad.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 3 años y 39 meses

  5. Leer esto me pone enfermo. Me descubro sudando a chorros, y estoy sentado.

    ¿Alguno de los presentes me ha visto alguna vez enfadado? ¿No? Mejor para Ustedes. No suelo dejar que la ira haga presa en mí. La tristeza sí, pero prefiero no dejar a la ira tomar las riendas, por si las moscas.

    ¿Cuelgo el post? ¿No lo cuelgo?

    Bah, al carajo. No me lo comente, no me lo responda. Ignórelo.

    Comentario de Microalgo hace 3 años y 39 meses


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