Recuerdos aromáticos
trinidad - 21-12-2006 13:59:43 | Categoria: Fragmentos de realidad
Acaba el año, un año lleno de cambios que aunque dice el refrán siempre son para mejor, no quita el hecho de que afrontar estas nuevas realidades va dejando huellas en nuestra existencia, recuerdos grabados al rojo vivo en lo más profundo de nuestro ser. Me he cambiado de casa, de la casa en la que ha vivido mi familia por casi un siglo, de la casa donde di mis primeros pasos, donde estudié todo lo que había que saber para ser una arpía de provecho y dónde me hice adulta y comprendí que la vida de verdad duele y por eso es hermosa.
Ahora que llegan las fiestas vienen a mi mente los recuerdos, pero más que imágenes lo que llena mi alma son los olores, esos que me transportan a mis años de niña y hacen que se te cierre la garganta y te asome una sonrisa estúpida en la cara. Me llega como si fuera ayer el olor de la masa de los pestiños reposando bajo un paño para darle forma al día siguiente, el olor dulzón de la miel caliente donde los bañaban una vez fritos, cierro los ojos camino por el corredor donde la mayoría de las losas hacen ruido y por mi nariz se mete el olor mezclado de musgo y serrín del nacimiento, al tiempo que piso las minúsculas púas que han caído de la rama de pino que decorábamos con bolas de colores. La mañana de Reyes al entrar en la sala de estar a buscar lo que tanta ilusión habíamos pedido llegaba hasta mí el aroma profundo de las tres copas de moscatel que Sus Majestades se habían tomado a la salud de nosotros.
Hechizada por la magia de los recuerdos aromáticos navideños, pasan las fiestas y son otras las fragancias que me vienen, el olor de la ropa blanca secada al sol, el olor caliente de la plancha al estirar esas mismas sábanas, el olor a rosas del jabón Lux en las esquinas de los cajones donde se guardaba la ropa, el olor polvoriento del ritual de cada primavera y otoño de subir a la azotea todas las mantas de la casa y orearlas para no estornudar al taparnos con ellas, el olor suave de la crema Nivea después de una jornada de playa mezclado con el olor a moreno de mi propia piel…….podría seguir y no parar, recuerdos olorosos, auditivos, táctiles, en definitiva mi casa, mi hogar, donde he pasado toda mi vida hasta ahora que empieza otra etapa.
Mi casa nueva todavía no tiene olores propios, pero sé que con el tiempo llegaré a quererla tanto y su aroma aunque distinto también formará parte de mí.
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