La mayor nerditud ever
trinidad - 30-01-2007 13:26:43 | Categoria: Fragmentos de realidad
Antes de que empiecen a leer, me gustaría decir que tengo un CI de 118Hace tiempo, Trinidad compró un enorme cerón, de esos que pesan lo
suyo y tienen varios cabos. El cerón estaba agotado y manchado de
hollín, pero Trinidad lo conservaba como vieja con Diógenes. Se
había convertido casi en uno de esos símbolos que alimentan nuestra
naturaleza contradictoria. Porque, claro. Trinidad se deja la tele en
stand by y el calentador encendido, pero tirar un velón viejo a la
basura le parecía de un desperdicio insufrible.
Como de pequeña se pidió a los Reyes el Ceranova, decidió aplicar sus
conocimientos del tema. Fundiría el gran velón, filtraría las impurezas y guadaría la cera limpia en algún cacharro. Por si acaso. Por si algún día me daba por hacer velitas.
Así que allá voy, cojo el velón y lo derrito en una cazuela. Por supuesto, sólo a mí -sólo a mí- se me ocurre VERTIR LA CERA CANDENTE EN UN TUPPER DE PLÁSTICO.
'¡Oh, Dios mío, oh, Dios mío!', empiezo a farfullar, mientras cojo el
cuenco, que comenzaba a deformarse peligrosamente, y voy con él de un lado a otro. ¿Qué hago con él? ¿Dónde lo tiro?, pienso. 'El fregadero. No, no, no, el fregadero no... ah, quema... ¿el váter? Sí, el váter...'
Por supuesto. Podía haberlo vuelto a echar en la olla. Podía haber puesto el tupper sobre la loza. Pero no, claro.
Como cualquier mente despierta -que no la mía- puede imaginar, en cuanto eché la cera candente por la taza, se condensó. Y se formó un
tapón que parecía un ataque crionizante de alguna malvada Reina de las
Nieves que quisiera vengarse de la gente congelándoles el trasero.
Me pasé media hora sentada en el borde de la bañera mirando la taza y
pensando qué iba a ser de mi vida desde ese momento en adelante. No me atrevía a llamar a un fontanero. No creía que mi autoestima pudiera
aguantar su mirada de 'Señora, ¿es usted normal?'. Y después seguro
que salía el caso en Gomaspuma: 'Pues yo una vez fui a arreglarle el
váter a una tipa que lo había atascado con cera, illo, y hubo que
arrancarlo to, azulejos y to'.
Ya me dirán. Tampoco tengo hijos. No puedo echarles la culpa.
Hice todo lo que pude por exterminar aquello. Hasta que me rendí, conté tres cargas de sosa y agua caliente, un litro de aguarrás y dos líquidos de desatarcar distintos. Sin resultados. En tres días, le he causado más daño al medio ambiente que en mis cinco años viviendo en esa casa.
Al fin, llamé al Fontanero Fiel. Pero episodio Ceranova me resultaba demasiado humillante y le dije que estaba filtrando la cera de depilarme cuando el cacharro se rajó y con los nervios, lo tiré taza abajo -'Pues con la cantidad de cera que hay, va a creer que eres un travesti', apunta Memorial, que me sigue queriendo a pesar de todo-.
'Y le he echado de todo, destascador, sosa caústica...', le confieso al hombre.
El tipo abre desmesuradamente los ojos y niega con la cabeza.
'No, no... -dice, despacito- Eso es mucho peor. Todo lo que eches a la
cera, la endurece, la vuelve argamasa'.
Obviamente, por poco me desmayo.
'...si se ha hecho dura, tal vez haya que picar y cambiar la tubería. Esperemos que no haya llegado al bajante general... porque si no...'
Obviamente, mi alma abandonó mi mortal carcasa durante unos instantes y pude verlo todo desde perspectiva celestial: el fontanero, mi váter, mi persona apoyándose en el quicio de la puerta, el macetón con los rollos papel, la bola del mundo de gomaespuma que cuelga de la barra de la bañera.
Afortunadamente, el Fontanero Fiel llegó, vio y venció. Mientras el pobre se las arreglaba entre aguas pestilentes y cachos de cera, me decía: '¿Te has planteado cambiar de método depilatorio? Ahora hay unas cremas muy buenas, que no hacen daño...'
Le debí dar tanta pena que ni siquiera me sableó. Aún así, el no desperdiciar una cera vieja ha terminado traduciéndose en sesenta euros de fontanero, daños serios al medio ambiente y mi dignidad más
que vapuleada. Y bueno. Pudo haber sido peor: con un simple cacho de
cera, pude haber volatilizado todo el sistema de cañerías del edificio. De hecho, me debería fichar Al Quaeda, porque dudo que con tan pocos medios pueda llegar a organizarse semejante escabechina -qué quieren que les diga: dejar los inodoros de la Casa Blanca inutilizados y a sus inhabitants pendientes de unos paletas me parece una forma seria de terrorismo-.
En fin. ¿Por qué no me daría a mí por jugar con el Cheminova? Bueno.
Bueno, no sé.
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Comentarios
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Aplaudo la valentía de Trinity al contar esta historia. A mi me pasa eso y hasta mato al fontanero para que no hable.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 35 meses
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Pues no sé, viendo la que has organizado con el primer experimento no creo que debas probar con productos químicos...
La verdad es que a veces bajo presión no reaccionamos de forma racional.
Comentario de Lucía hace 2 años y 34 meses
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Madre mía, sí que hay que ser nerda. Y yo que me arrepentía de no haber llevado a cabo todas las manualidades que se me ocurrían. Pues viendo que soy igual de patosa que Trinidad, ahora veo que fue mejor así.
Comentario de lanavajaenelojo hace 2 años y 34 meses
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Lo que fue genial es estar juntos en el sofá viendo "Las brujas de Eastwick", y, cuando van a hacer el muñequito de cera de Jack Nicholson, gritar: "¡¡qué malvadas, van a vengarse de él atascándole el váter!!"
Comentario de Memorial hace 1 año y 16 meses


