La batalla del calentamiento
trinidad - 09-02-2007 13:15:13 | Categoria: Reflexiones
Argucias de la Taimada Madre NaturalezaEn mi condición de mujer, el carácter pérfido de la Naturaleza me quedado siempre muy claro. La Taimada Madre Naturaleza quiere una cosa sobre todas las demás: que te reproduzcas. Así, TMN se encarga de enviar un recordatorio de tu mísera condición nada más nacer: a la semana de vida, las niñas tienen su primera regla. Y tu existencia girará en torno a tu condición de vaina antes, durante y después de traer a este mundo nuevas personillas que carguen con tu miopía o tu inexplicable gusto por el jengibre.
Y pobre de ti cuando te salta el insitinto maternal, porque es algo físico, como los calentones o los ataques de hambre: no puedes ignorarlo.
La ventaja fisiológica de que disfrutamos las féminas respecto a los varones, dura el tiempo en que es válida como reproductora: en cuanto alcanza la menopausia, la carga químico-hormonal que protegía corazón y huesos se va al carajo. A pesar de elementos esperanzadores al respecto, como Jane Fonda, El Botox o el Tai Chi, no hay manera más cruda de decir que una pasa a ser material fungible.
Por si todo esto fuera poco, TMN se guarda un as en la manga: las mujeres tienen, de media, medio grado corporal menos que los hombres. Y los hombres tienen, de media, un 80% más de vello que las mujeres. Estamos abocados a fundirnos en un estrecho abrazo.
En todo ello pensaba estos días, en mitad de un ataque tremendo del Ovario Vampiro, mientras temblaba junto a la estufa envuelta en batas y mantas -y me leía, qué propio, la última novela de Marcelo Figueras-. Que Memorial tiene muchos títulos acreedores de excelencia. Que mima los pies y enseña a oler regaliz y violeta en las copas de vino. Que es envolvente y cálido. Que entiende mis textos mucho mejor que yo misma. Que se hace doscientos kilómetros a bote pronto por un exabrupto romántico. Que compra dragones encantadores con cara de vaca.
Pero, más allá de todo eso, lo echo de menos porque me es como velcro.
Montserrat Roig tenía razón. Al final, te enamoras de la gente cuando la tocas.
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Es sorprendente ver la cantidad de mujeres que pasada la treintena sin haber sido madres empiezan a tener problemas en sus órganos genitales, como quistes, reglas alteradas, etc. Ciertamente, es como si TMN castigase a quienes no han cumplido con su función reproductora e impulsase a ello. Y es que la naturaleza no es sólo fascista (sobreviven los más fuertes) sino bastante machista.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 34 meses


