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Visiones del gineceo

La Hermandad Sin Anillo busca traje de novia

Este sábado, la Hermandad Sin Anillo -por ahora- salió a la caza y captura del Vestido Único. El ir de trajes de novia era una experiencia totalmente nueva para Trinidad que, en su ignorancia, creía que las tiendas de bodorrios eran todo lo que se ofrece tras los escaparates: guipur y rasos expuestos en maniquíes y/o vitrinas en torno a un aséptico mostrador y una pizpereta señorita. Cuál sería mi sorpresa al constatar que aquello que a duras penas se atisba desde la calle -catálogos apilados, complementos de diversa índole, algún que otro modelo exhibido como joya de la corona- no es más que la punta del iceberg. Todo un universo de encajes y feromonas palpita en su interior.

Una vez se traspasa el umbral, accedes a un universo de camerinos y cortinas con ciertas reminiscencias de fumadores de opio -de sus cubículos, tanto en tanto, entran y salen grupos de mujeres con las pupilas dilatadas-. Porque esa es otra. A la caza y captura del Vestido Único fueron la novia (Hermana Adelantada), sus dos hermanas, Trinidad en calidad de prima moderna -¿¿??- y su madre, mi Tía, La Que Todo lo Sabe. Parecía la comitiva de Farruquita. Si creen que tamaña procesión es algo exagerado, están muy equivocados: toda futura esposa, en semejante trance, se hace acompañar por, al menos, otras tres féminas de distinto grado de parentesco: madre y/o tía y/o hermana/s y/o prima y/o mejor amiga.


Todas ellas se amontonan a duras penas en un reciento 2x3 esperando el momento crucial del desfile de modelos. Muchas de las firmas de moda nupcial, conocedoras de que en el grupo de acompañantes habrá de seguro una mujer amargada por no ser ella la que vestirá de blanco, disponen de una selección de bebidas espiritosas. Maritinis en Rosa
Clara, copas de cava en Pronovias. Con semejante panorama, comprenderán que al quinto modelo cualquier intención de mesura se ha ido a por flores y todo es un desparrame de exclamaciones -'¡Este, este es el tuyo, es tu traje! ¡A la mierda esa torera, ponte un buen escote!'-, lágrimas -'Mi niña, qué guapa es... ya se me casa', 'Nunca me casaré... nunca seré yo'- y delirios -'Perdone, señora, ¿no puedo probármelo? Sólo un segundito...'-.

El momento de exhibición es único en sí. Para crear expectación en el personal, la novia se oculta tras una cortina y, cuando la descorren, está vestida con el traje en cuestión, subida a una tarima y rodeada por dieciséis espejos -trucados-. Con lo que uno tiene la sensación de estar viendo a unas de esas bailarinas mecánicas de larguísimas piernas que saltan en los joyeros. Los trajes de exhibición son de talla única, con lo que raramente se adaptan a tu cuerpo:

'Pero, ¿qué ocurre? -dice mi pobre prima, con las tiras del corpiño deshechas- ¿Es que estoy como una foca?'

'No, es que estos son los trajes del modelaje. Y tienen la talla de las modelos: 36-38...'

Pasmo repentino.

'¡Ah! No me digas... -mi prima cierra los ojos, traspuesta-... que estoy llevando el vestido que llevó Martina Klein...'

'No, hija, a tanto glamour no llegamos...'

Entre vestido y vestido, mi tía iba actualizando mi información acerca del status quo familiar:

'El otro día, se me apareció tu abuela en el tresillo de casa'.

Trinidad mira a los lados. No hay escapatoria. Pega un sorbo de cava.

'Estaba sentada en uno de los sillones y, al sentirme entrar se levantó. Iba vestida con una de esas faldas desgastadas y una rebeca que le quedaba justa. Y llevaba puestos, no podrás creerlo, los pendientes de perla y diamantes que no han aparecido por ningún sitio'.

(Por supuesto, los pendientes de perlas y diamantes son un Expediente X. No han aparecido por ninguna parte por lo que se supone que mi abuela los llevaba puestos cuando murió. En el hospital, sin embargo, no estaban entre los objetos personal. Lo lógico es pensar que alguien los mangó. Pero no. Es aún mejor pensar que se los ha llevado con ella a la tumba)

'Ajá... -farfullo, mientras mi prima chica se prueba velos en un rincón sin molestarse siquiera a quitarse las gafas- Y, ¿no le dijiste nada?'

'No, no, qué le voy a decir... con la impresión. Mi hermana dice que se me aparecen a mí porque los dejé sin casa'

(Es cierto. Fue suya la iniciativa de vender la finca familiar)

'Y por cierto... -continúa, con un deje de esperanza en su voz- Tu madre,¿sigue gorda?'

Hermana Adelantada se derrumba en el sofá, desesperada: 'Es que no sé... me da la sensación de que aún no he encontrado el vestido perfecto. Ese que diga: Es él'.

'Bueno, no existe el traje ideal como no existe el hombre ideal ni el trabajo o la casa ideal. Pero muchas veces, hay aproximaciones bastante decentes. E incluso gratas sorpresas'.

Al fin, tras una media de ocho trajes por tienda, los candidatos resultaron ser estos tres modelos (se admiten apuestas):




A mi llegada, le comento a
Memorial de la importancia que sin lugar a dudas tiene para la inmensa mayoría de las mujeres semejante rito de paso.

'Incluso mi prima pequeña, al parecer, tenía decidido desde hacía tiempo los colores de los que iba a ir vestida en las bodas de sus hermanas -le cuento- En una iría de rojo y en la de la otra, de verde. Lo que no deja de ser curioso porque, de pequeñas, tenían dos trajes idénticos que se diferenciaban por los colores. Precisamente, Prima Monocigótica de rojo y Hermana Adelantada, de verde. Yo entonces creía que mi tía se los había hecho según sus correspondencias zodiacales porque una es Libra y la otra, Aries'.

'¿Cuántos años tenías entonces?', me pregunta.

'Pues, no sé... unos nueve años'.

'¿Y ya sabías de correspondencias zodiacales?'.

'Bueno, no te pienses... tampoco era tan adelantada. Por entonces fue cuándo me enteré de dónde venían los niños... que, por cierto, no lo lograba entender: El hombre introduce su pene en la vagina de la mujer... Y yo pensaba siempre, pero ¿cuándo? ¿cómo? Y, sobre todo, ¿por qué? No sería más fácil, no sé, por ejemplo... ¿meterle el dedo en la oreja...?'

'Debemos dar gracias de que no tuvieras espíritu científico...'

Referencias

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Comentarios

  1. 1 - Curiosamente, esta mañana me acordé de la obesión bodil de Trinity aquí en Iruña, donde me hallo desplazado por mis historias festivaleras. En una céntrica avenida pamplonica descubrí una tienda de trajes de novia que se traspasaba y estaba saldando las existencias. Según rezaban los carteles había material desde 300 euros. Eso sí, el local estaba cerrado y otro cartel anunciaba que había que pedir hora a un teléfono adjunto, supongo que ante el miedo de hordas de casaderas saqueando las existencias. Si le interesa, hágamelo saber y se lo anotó, que aún me quedan un par de días por aquí. (Por cierto, ¿cuánto cuesta un vestido de novia?)

    2 – Lo del Vestido Único es verdad, pues ya sabemos lo mal que le sienta a las féminas repetir modelito en un sarao.

    3 – Lo de ir de tres en tres a elegir modelito ¿no aumenta la confusión a la hora de decidirse?.

    4 – Su tía de usted ¿de verdad ve fantasmas o es que le ha encantado “Volver”?.

    5 – No me queda claro si lo de poner los tres finalistas (and the wedding goes to) es para abrir un referéndum popular para asesorar a su prima adelantada. En ese caso, deberíamos conocer a la novia para ver cual le sienta mejor.

    Comentario de Monsieur Jacobine desde Iruña hace 2 años y 34 meses

  2. Como tampoco existe la mujer ideal.

    Comentario de Luis hace 2 años y 34 meses


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