Baja por derribo
trinidad - 23-04-2007 12:32:36 | Categoria: Fragmentos de realidad
Explicaciones a un rico mundo interior
Mis médicos se dividen en torno a dos tipologías: los que me bronquean y los que buscan tema. Y luego está, por supuesto, el insigne doctor Rovayo. Casi afortunadamente, abundan más los primeros.Mi última adquisición es el otorrino. Alarmado ante mi desaparición de su consulta, me llama el otro día al móvil. El solito, sin coacción. Por propia voluntad.
'Hola, Trinidad -me dice el número desconocido- soy el doctor C'
'Buenas, doctor C'
'¿Qué pasa contigo? ¿Recuerdas que tienes que hacerte la resonancia? ¿Sigues sin oír?'
'Sí, sigo igual' -callo, por supuesto, que lo que estoy es aún peor.
'Pues, ¿a qué esperas? Que no puedes seguir por el mundo sin tratamiento. Y sin trompetilla. Por Dios'.
Lo de la sordera oficial ha venido a dar explicación a un montón de características que conformaban mi idiosincrasia. soy despistada, sí, pero estar como una tapia explica en gran parte mi talante autista. Mi psicomotricidad está en pañales: nada raro si tenemos en cuenta que el oído interno tiene un modelo 1.0. Que haya tenido que esperar 32 años para descubrirlo es realmente bochornoso.
Entiendo que el dr. C. resuelva a través de mi persona los momentos de aburrimiento en su consulta. Pero si echara un ojo a mi historial clínico más allá de trompas de Eustaquio, encontraría que tengo más de un motivo para estar aburrida de mi defectuosa carcasa. Me agotan infinito las esperas, las llamadas, las citas. No hay semana en la que, por un motivo u otro, no tenga que ver una bata blanca. La pasada, por ejemplo, tendría que haber ido a tres consultas. No fui a ninguna. Al cabo, las conclusiones terminan siempre siendo las mismas: 'Siga concursando, aún no sabemos lo que tiene' y 'Búsquese un cuellecito fresco y a la aorta sin dilación'.
Qué cansancio. Baja por derribo, ya.
Comentarios (0) - Referencias (0)


