Menuda Gente
trinidad - 30-06-2007 15:10:09 | Categoria: El corazón de la arpía
En defensa de las hadas
De pequeña, como es normal, creía en las hadas con fe de moribundo.
Nunca las vi. Nunca aparecieron danzando ante mis narices, como bacantes jibarizadas –excepto aquí, ¿recuerdan?-. Pero creo que son ellas, pequeñas y maliciosas, las que han estado al lado toda la vida. Las que se han encargado de soplarme: ‘El cuarto de las escobas es una entrada al averno’ o ‘Los cristales de la lámpara de araña son talismanes todopoderosos’ o ‘Esa canica encierra el alma de un pobre diablo’.
Imágenes e historias que no sólo me asaltaban cuando soplaba velas en las tartas, sino que lo siguen haciendo aún ahora, cuando disocio velas y pasteles en pro de mi equilibrio emocional. O mental. O no sé bien.
Siempre he dicho que se comete el común error de menospreciar a las hadas.
Hada, decimos. Sin saber que con semejante palabra invocamos a las divinidades del destino, aquellas ante quienes inclusos los dioses del estruendo se doblegaban. Algunos creen que es un nombre que remite a las Parcas –o las Nornas- pues no existen mayores representantes de lo que ha de cumplirse. Su condición tripartita es un rasgo, además, que se iría repitiendo invariablemente en numerosos mitos. Es común que el folklore y los cuentos clásicos presenten a mujeres poderosas siempre en tríos –tres hadas, tres brujas, tres hermanas-. El número sagrado que decían, el número de la Triple Diosa. Pues tres eran las fases de la luna –la luna nueva no se contaba- y tres los estadios del ser humano.
(Tan relacionado está con las lunas y los ciclos de vida y muerte todo este asunto que cuando en los cuentos no son tres, las hadas son trece: las lunas del cómputo anual)
En Irlanda, la creencia en las hadas llegó hasta el siglo XX arropada en estratos de sincretismo. La creencia en un pueblo misterioso –el sidhe- que compartía con ellos la isla se transmitió por sangre hasta hace muy poco. Las gentes del sidhe tenían poderes mágicos y vivían ocultos en los antiquísimos túmulos funerarios que salpican el país. Sus miembros eran seres tremendos, caprichosos, salvajes, inaprensibles –cuando nacía un niño, los padres repetían una y otra vez que la criatura era lo más horrible que habían visto en su vida, no fuera a ser que las hadas lo creyeran tan precioso que lo raptaran-. Entre los ejemplos temibles de este pueblo se encuentra la banshee: una mujer de cabellos revueltos y ojos enrojecidos que anuncia la muerte de un familiar: ‘Su grito –dice la tradición- hiela la sangre en las venas’, y yo siempre creía que uno escucha ese alarido, alto y claro, en lo hondo de su alma. También están las lavanderas, que cuelgan en las ramas del sauce las ropas de aquel que va a morir. Y las bandith, que gustan de montar en los caballos hasta hacerlos reventar.
Más hadas.
La mejor de todas: Morgan Le Fay, la hechicera hermana del rey Arturo. Reina de la Isla de Ávalon –que es como de decir, el más allá-, sucesivas reinterpretaciones del mito la degradaron de diosa a vil hechicera. Morgana vuela. Morgana conoce las cualidad des de las plantas. Tiene el don de sanar. Gobierna sobre sus hermanas y quisiera hacerlo –antojadizo afán- sobre toda Inglaterra. Morgana, nacida del mar, que es capaz –según la historia- de ser Morgausse, y Nimué, y la propia Viviane, y 'Argante, un elfo de gran belleza'.
Fata Morgana es el nombre de un fantasma óptico, un hermoso espejismo común en las costas.
Nacida del mar.
Murgain.
¿Y qué me dicen de esas primas hermanas de las hadas, que son las sirenas? Mutadas en el imaginario colectivo de aves a medio peces, inspiradoras de numerosas leyendas y símbolos tremendos de lo femenino -¿pues no son las mujeres, a juicio de muchos, insondables y resbaladizas?-. En el norte, no tienen escamas sino piel de foca y durante la Edad Media, se prodigaron en los capiteles de las iglesias e incluso hubo quien encontró digno de distinción colar los bajos de serpiente de Melusina en su árbol genealógico.
Y luego están las hadas personales, las que son difícilmente transferibles y uno diría que comparten tan en alto grado nuestra carga genética que podrían servirnos de donantes de médula. Una versión actualizada de los dioses lares. En mi caso, además de las Chivatas, de las que ya hablamos al principio, están el Hada Oscura y Memento, el Monstruo del Armario. Y, aunque no pudiera asegurarlo, tengo la sensación de que me ha sido asignada una
Taquígrafa: una tipa con patas de alambre y gafas hiperbólicas que se dedica a apuntar todo lo que digo -con esos apuntes, acude al Gran Guionista, que lo utiliza como base para elaborar chistes de contraste con mi vida-. Y la Némesis, mi eterna acompañante: una inútil de cuidado que pasa los días tropezándose y perdiendo cosas y que manifiesta una peculiar atracción por los gatos -y los gatos por ella-.
En fin. Todo esto para que luego alguien comente: 'Trini escribe sobre hadas' y yo me vea forzada a dar absurdas explicaciones.
Pues sí. Pues no sólo. Pues con mucho gusto.
Comentarios (4) - Referencias (1)
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Tripartitas.bitacoras on pueblo goes in details...
Referencia de Pueblo Blog hace 2 años y 24 meses
Comentarios
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Ese despectivo comentario sólo puede proceder de la más profunda de las envidias.
No te dejes afectar, más de uno ya quisiera escribir la mitad de bien de lo que lo haces y sobre cosas realmente interesantes. Si no que se lo digan al Nobel de Literatura García Márquez padre del realismo mágico o a Isabel Allende y sus espíritus, entre otros.
Comentario de Aprendiz de Arpía o Hada Buena del Sur hace 2 años y 29 meses
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Y los vampiros de Bram Stoker. Y los primigenios de Lovecraft. Y los entes de Lord Dunsany o del gran Arthur Machen. O el doctor Jeckyll de Stevenson. Y los inmortales de Borges. Y un largo etcétera. Como se ve, Trinity está bien acompañada en esto de buscar los caminos subterráneos de la realidad. Yo ya dije hace unos post que lo importante a la hora de escribir no es el tema, sino la mirada personal sobre él, y usted tiene eso de sobra.
Lo curioso es ver como las hadas han pasado a convertirse en ejemplo de la ñoñería, cuando en su origen eran seres más oscuros. Habrá que revisitar “Fotografiando hadas” para poner las cosas en su sitio.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 29 meses
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Y simplemente, sin necesidad de los miles de paralelismos que se podrían establecer, basta recordar la maravillosa obra de Andersen, los Grimm, Selma Lagerlöff, Walter Scott,... una buena parte de la literatura medieval europea, y toda la psoterior que ha bebido en esas fuentes o las ha recreado.
Ya lo decía gente escribiente antes que Monsieur y yo: no hay temas malos, hay temas mal escritos. En realidad, creo que las hadas no necesitan defensa, aunque haya sido buena excusa para un mejor post.
Y es cierto que sólo un miope literariamente hablando, alguien con no muy buena intención, o un perfecto torpe incapaz de prever las consecuencias de sus agudas observaciones, podría hacer un comentario así en determinadas circunstancias. Que las hadas se apiaden de él/ella.Comentario de M hace 2 años y 29 meses
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Gracias a todos por batir las palmas ;-)
Comentario de trinidad hace 2 años y 29 meses


