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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Nómada con síndrome pre-vacacional

Mariposas en Auswitch

Llevo un año sin viajar.

Tan sangrante realidad –y luego me dicen que no me queje de mi trabajo, mierda puta- resulta aún más sangrante por el hecho de que Memorial se pasa el día viajando. Se pasa el día, abundemos, arramblando maletas –incluso las mías- y ordenando golosa y metódicamente sus billetes de tren y sus tarjetas de embarque mientras yo finjo mirar para otro lado.

Tener un hermano presidente –decía Emma Thompson en Love Actually- te da una nueva perspectiva de tu existencia. ¿Qué ha hecho tu hermano hoy? Luchar por su país. ¿Qué has hecho tú? Una langosta de paper-maché’.

No siempre ha sido así. El curso pasado, de hecho, estuvo trufado de maravillosas excursiones que hicieron albergar un prematuramente abortado complejo de Doris Day. Memorial cogía el maletín y se largaba a sus negocios mientras yo me quedaba dormitando en la cama de encantadores hoteles o junto las iridiscencias turquesas de las piscinas.

‘Adiós, cariño’, se despedía, y yo me quedaba en bikini, solita, solita, chapoteando a la sombra de la sierra Tramontana y pensando: ‘Al fin se ha cumplido: soy la guarra que aparece bañándose en las revistas de Habitania’.

De esos viajes guardamos imágenes en las que contemplo con envidia a la tipa que aparece en ellas, recortada junto a calas y escaleras retorcidas. Pero las mejores imágenes son las que nadie retrató, las que se quedaron pegadas en el viso de la retina y que sólo yo conozco. Un amanecer, por ejemplo, de luz blanca y distinta, por la costa de Sagunto. El paisaje aparece lleno de balas de paja, esbozos apagados de los infinitos soles que ha devorado esa tierra. Muy de fondo, muy de dentro, Serrat canta poemas de Papasseit.
O el retiro perfecto, bajo luz crepuscular, entre cerezos, con pavos reales saltando –o volando, no sé muy bien- entre las tejas. Un lugar en el que no hacer más que descansar brutalmente, comiendo como robinsones de bosque: queso, vino, pan, setas, cerezas. Más setas.
O la constatación –más luz- de cómo el sol puede escaparse a desgana, derramándose en suaves contrastes mientras no hay más, a tu alrededor, a tu lado, que el calor del acompañante y el sonido inclasificable de los pájaros y piensas que todo lo demás, todo lo que haces, todo ese afán, es una absoluta banalidad porque la vida está ahí, acariciándote, latiendo entre las ramas.

Porque no hay duda de que el Paraíso está aquí, ¿verdad? Al alcance de nuestra mano. Lástima que nos lo hagan pagar en incómodos plazos.

Referencias

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Comentarios

  1. Esto lo escribió una vez Félix J. Palma: “Recuerdo aquella tarde de primavera en la que esperaba a los pintores asomado al balcón. La brisa arrastraba ese olor sensual que anuncia el verano, y que, atrapado como una mosca en el ámbar de aquella espera interminable, viendo derrumbarse quedamente la tarde, fui súbitamente consciente de que el mero hecho de estar allí, en aquel punto de mi existencia, sintiendo entre las manos el timón de mis días, era motivo más que suficiente para sonreír. Y creo que por unos instantes, antes de que la llegada de los pintores volviera a restituir el tiempo, fui moderadamente feliz (…) Lo cierto es que la vida no es otra cosa que lo que nos sucede mientras esperamos que nos ocurra algo, que vengan los pintores. Y de nosotros depende hacer de ese tiempo muerto el material de la vida”.
    Pues eso.

    Comentario de Lauren Postigo hace 2 años y 29 meses

  2. Releo por tercera noche, que no sólo por tercera vez, reviviendo la luz de cada uno de esos momentos mágicos que usted ha descrito maravillosamente y sin exagerar lo más mínimo.

    Pronto volverán los pintores de atardeceres en lugares no sospechados...

    Comentario de M hace 2 años y 29 meses

  3. Pues sí, también una desde aquí tiene ganas de escapar a donde sea. Es que usted escribe también las cosas que transmite las sensaciones y contagia esos anhelos a la perfección. En fin, ya no queda tanto.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 2 años y 29 meses

  4. Pues sí, también una desde aquí tiene ganas de escapar a donde sea. Es que usted escribe tan bien las cosas, que transmite las sensaciones y contagia esos anhelos a la perfección. En fin, ya no queda tanto.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 2 años y 29 meses

  5. El nº 3 no vale, pone también donde debería decir tan bien

    Comentario de lanavajaenelojo hace 2 años y 29 meses

  6. Gracias, navaja. Gran placer verla por aquí de nuevo. Ya nos queda menos, ya nos queda menos...

    Comentario de trinidad hace 2 años y 29 meses

  7. En defensa de Doris....echaré mano del maestro Hitchcock:

    "¿Doris Day?...yo es que la conocí antes de que fuese virgen"

    Comentario de Fletch hace 2 años y 29 meses


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