Paraguas brumario
trinidad - 25-11-2007 18:38:04 | Categoria: Fragmentos de realidad
Entregada a la causaEn un intento de salvar el clima de canismo propio de la ciudad que lleva su nombre, algún que otro prócer decidió hace años poner en marcha un Festival de Música Contemporánea. El encuentro nació bajo la laica advocación a Manuel de Falla y el paraguas brumario de Santa Cecilia.
En principio, una arpía no tiene nada que objetar a semejante invento. Es más, lo aplaude –como aplaude cualquier iniciativa falta de orejeras-. Pero ha de confesar que resulta realmente duro teorizar y elaborar entrevistas y contenido acerca de un tema que, cuando tratas de acercarte a él, te deja sangrando los tímpanos de un sopapo. Así, sin avisar.
Trinidad ha tenido la primera experiencia intrínsicamente nérdica de su nuevo periplo cultural. No el primer error –ya quisiera yo- sino el primer momento de bochorno auténtico.
Sujeto: Periodista pava con ceguera absoluta ante la retranca propia del lugar.
Momento: festividad de la ya nombrada Santa Cecilia.
Objeto: Noticia de refrito acerca de distintos actos que no obstante firmé pues había acudido a la rueda de prensa:
Titular de la noticia: 'Las ocho provincias andaluzas celebran con conciertos de piano a la patrona de la música'.
Primera línea: 'Las imágenes tardo medievales de Santa Cecilia nos muestran a una mujer de expresión arrebatada tocando un órgano'.
Ya. Pueden pensar que mis compañeros de deportes aún no han superado el estado carencial en ciertos asuntos. Pero yo opino que es aún más triste ser la autora de semejante cita, en semejante circo –por Dios, que en mi primera semana de prácticas ya sabía que era un tremendo error llevarse un plátano para merendar-.
En torno al Festival de Sonidos Inquietantes se han dado –y se darán, me temo- más episodios inquietantes. Rueda de prensa en torno a Afamado Compositor. Afamado Compositor tiene a bien no dormirme con su discurso a las once de la mañana y, en premio a sus buenas palabras, me autoinmolo para hacerle una entrevista al día siguiente. A Afamado Compositor se le debe haber pegado la dinámica calvinista porque no tiene empacho al proponer las nueve y media –DE LA MAÑANA DE UN SÁBADO- como hora apta de cita.
No hubiera sido tan terrible si Trinidad, como digo, hubiera tenido alguna idea del tema en cuestión. De su apabullante trayectoria, de sus preferencias, de quién era Ligeti.
‘Una cosa es que no quisiera ir a Fiestorro Oficial –pensaba yo, triscando de página en página allá por la media noche- pero otra muy distinta es quemarme los ojos frente a la wikipedia y los archivos’.
A la mañana siguiente, poseída de un Síndrome de Estocolmo atroz, se me ocurre ambientarme con varios autores clásicos de lo contemporáneo. Stravinsky. Bartok. El ya nombrado Ligeti. Sólo he de decir que, tras cinco horas de sueño, no necesité ni una gota de cafeína.
Llegué taquicárdica a la entrevista.
-Acabo de escuchar La escalera del diablo… -le digo a Afamado Compositor.
-¿Y…? –acota él, con sospechoso brillo de fiebre en los ojos.
-No he necesitado cafeína.
-¿Verdad? Apabullante, ¿a qué sí?
No tengo valor, realmente, para llevarle la contraria. Ni para decirle que no me lo planteo como un tratamiento de metadona para tratar mi adicción a los excitantes.
Mientras le hago la entrevista, tengo la sensación de que Afamado Compositor y yo nos intercambiamos miradas de miedo –ante mi palpable ignorancia, supongo, las suyas. Ante la posibilidad de estar frente a un tranquilo psicópata, las mías-. Hay preguntas, por supuesto, que no le hago. Cómo se lleva con sus vecinos, si alguna pareja lo ha dejado en un berrinche de histeria, en mitad de algún ensayo enquistado, cuál es la sincera opinión de su madre acerca de lo que hace.
Me resulta un tipo inasible. Afamado es de Algeciras -¡ya lo ve, Sr. Fox!- pero se le pegado de tal forma el espíritu centroeuropeo que es incapaz de hacer figuraciones o de dobles sentidos –aunque semejante hora, de no haber estado experimentando con incursiones musicales de ayer y hoy, yo también lo hubiera sido-.
-“Ahora mismo, mientras nos tomamos un delicioso café, su casa en Ciudad Alemana sufre un pavoroso incendio…’
-“¿Cómo?”, farfulla el pobre –el haber pronunciado semejante frase mirando al vacío, por encima del hombro del tipo, le ha otorgado un tono oracular que puede prestarse a la confusión-.
-“Hipótesis, hipótesis… es una hipótesis…” –me apresuro a aclarar.
Produce cierta ternura mientras habla. “En el camino a Ciudad Alemana –deja caer- me he ido dejando muchos pedazos”. Llega con lo puesto, porque sus maletas duermen en algún limbo entre Lima y Madrid. Sus hijos, dice, son sus partituras. Se mueve en un campo difícil, duro de aprehender, en el que tal vez uno llegue a ser conocido, pero no popular. De hecho, su viaje le ha ido llevando cada vez más al norte, como si andara siguiendo la pista de alguna quebradiza reina de hielo.
Su vida, estoy segura, estará llena de gente, pero transmite cierta aura de soledad. Algo común en las personas con una causa.
Mi vida –como Memorial se encarga de recordarme de tanto en tanto- es de todo menos una sola línea: un caos de garabatos. De modo que esa capacidad de entrega bestial a un solo punto me asusta y admira a un tiempo. Me hace preguntarme cómo lo ha conseguido. Cómo ha hecho para que un conjunto de puntos en el pentagrama lleguen a llenarle tanto. Si no le hacen dolor fantasma todos esos pedazos perdidos.
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¿Quedando un sábado las nueve y media de la mañana? Evidentemente tiene hábitos centroeuropeos, no cabe duda. Como en las pelis y series americanas, que quedan a las siete de la mañana con total tranquilidad.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 25 meses
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Stravinsky y Bartok son contemporáneos, sí, pero de mi abuelo. La grandes obras de Ligeti son de finales de los años 50...
Lo grave no es que los periodistas no entiendan la música contemporánea, sino que quienes viven de ella en el año 2007 sigan anclados en formas e ideas vigentes hace más de medio siglo.
Y por supuesto, le recomiendo que siga escuchando a Stravinsky, Bartok o Ligeti y se olvide de ese falso folklorismo newage que llena los teatros. Acabarán gustándole.Comentario de Profesor Franz hace 2 años y 25 meses
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Hay que tener la mente abierta para escuchar todo tipo de música, como para ver todo tipo de cine, leer todo tipo de libros, ver todo tipo de exposiciones... muchas veces, el 'folclorismo newage', es mejor que Bartok o Ligeti, por poner un par de ejemplos
Comentario de Thomasz Kukurba hace 2 años y 24 meses
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No entenderá de música contemporánea pero la entrevista con el Afamado Compositor le ha quedado muy bien. Me quito el sombrero en su honor.
Comentario de Profesor Franz hace 2 años y 24 meses
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Emocionadas gracias. Tenía algo de reto ;)
Comentario de trinidad hace 2 años y 24 meses
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Soy melómano de pro (bien lo sabe usted) y tengo en mi colección obras de tan distinto pelaje que casi se diría que es un trasunto del arca de Noé, pero con COSAS como las "obras" de Ligeti no he podido disfrutar mas que de una sana jaqueca. Yo mantengo que ese tipo de obras son mas bien NO-musicales y que solo se pueden disfrutar desde una vertiente tan intelectual que se convierten en un gusto adquirido, como la cerveza o el café.
Y eso que tengo una cinta que tiene por un lado el "Kings of metal" de Manowar (afamado grupo de Heavy) en la que caben estrofas como las que dicen : "May your sword stay wet like a young girl in her Prime" de Hail and Kill y en la otra cara el primer disco de Kylie Minogue.Comentario de Dr. Elektro hace 2 años y 24 meses
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Jajaja... buenas noches, Dr, Elektro. Me llegó un mensaje de felicitación que no sabía situar y era suyo. Saludos desde el cristal.
Comentario de trinidad hace 2 años y 24 meses
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Yo conozco la música de Ligeti gracias a Kubrick. Suyas son las inquietantes músicas que acompañaban a las apariciones del monolito en “2001”y la orgía de “Eyes Wide Shut”. Así es el cine, te permite acceder a la vida Amadeus, de Cole Porter y escuchar música concreta de tapadillo.
Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 24 meses


