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cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Lista de Cinco

Memetizada por lanavaja

Como cualquiera que me conozca puede constatar, el dudoso gusto en materia masculina ha sido una constante casi permanente en mi vida.
Y no sólo en la vida real: el mal gusto estaba tan asentado que se extendía incluso al plano de la fantasía.
Mientras todas mis compañeras de adolescencias forraban sus carpetas con fotos de George Michael y Jon Bon Jovi -Mmmm...mmmm... ¿no tenía yo ojos? Ah, no. Es verdad. Tenía gafas- a mí me molaba un tío que escupía sangre y tenía las pupilas en forma de reloj de arena -y me temo que habrá muchos de los que lean estas líneas capaces de reconocer a semejante personaje-.

Compruebo asombrada que la lista de Mis Cinco, sin embargo, ha evolucionado de un tiempo a esta parte. Hace apenas un par de años, mis inclinaciones abrazaban a un puñado de tipos con sexualidad, no ya dudosa, sino claramente definida. Asier Etxeandía haciendo de Maricona Consagrada en Cabaret. Su homólogo en la versión neoyorquina, Alan Cumming -Rondador Nocturno. Desde luego, no me extraña cómo he terminado liándome con tipos de lo más inquietante-. Después ya venían cosas más normalitas, pero dentro de lo judío alfeñique, estilo John Cusack. Y un comodín para Kylie Minongue.

E, invitada como estoy a este Meme por Navaja, me hace sonreír el comprobar cómo ambas hemos mutado hacia lo macho -pues en mi época de homogayzación, en la lista de Navaja abundaban los asiáticos-. Y se ve que las mujeres de verdad no sólo tienen curvas, sino que sienten gelatinear las piernas ante un atemperado Buenicio del Todo -al que prefieren, a mucha distancia, a Brad Pitt, su profeta-. Y Memorial no es que conduzca un camión o se dedique a levantar pesas de cuarenta kilos, pero es cierto que desde su aparición mis gustos filoeroticos han dado un tremendo giro hacia la testosterona.

Deslices, los precisos. Mi actual lista de cinco es tan apretada que tengo dificultades para poner a alguien en primer lugar.

Así que, si he de otorgar un Alfa, en este momento nombraría a Mark Ruffalo, cuyo personaje en 'Moñada Mayor con Comatosa' me hace soñar sí. Pero aún más me hace soñar en 'Zodiac'.

Tras él, está Mohinder, de Héroes -aunque Shylar en camiseta interior te acongoja enormemente. Muy cierto-. No sé cómo se llama, a quién le importa. No sé qué pinta en esa serie, a quién le importa. Sería capaz de ver un montaje mudo e inconexo de Mohinder en acción con garfios en los ojos para que los parpadeos no me fastidiaran el visionado.

Colin Firth. Ay, Mr. Darcy. Ese legado al imaginario colectivo femenino. Firth será siempre Mr. Darcy haga lo que haga y se ponga lo que se ponga -especialmente, si ese algo tiene forma de jersey de cuello alto-. Hace unos meses, con 'Orgullo y Prejuicio' sobre la mesa, se me acercó un Gerifante y me dijo: 'El otro día, pillé a mi mujer poniéndose al Firth saliendo del agua en la serie esa de la BBC... -inciso: la mítica serie de la BBC- Y se limitaba a rebobinar una y otra vez al tipo saltando en la laguna, con la camisa mojada...'

Todo lo que una chica necesita tras un duro día de trabajo: un gin-tonic, chocolate con avellanas y a Colin Firth saliendo del agua. Te reconcilia del tirón con el universo entero. Y te enfrenta de cuajo y para siempre, por agravio comparativo, a todos los demás representantes del género masculino.

Y otro mito hecho carne: Lobezno. Perdón, digo, Hugh Jackman. Años ha, en el estreno de X-Men, nada más aparecer a torso descubierto en mitad del ring, un silencio aplastante se extendió por la sala. Y una compredía que ahí mismo había nacido un mito homo-erótico. Yo creo que debería ser un derecho reconocido que en las fantasías de toda mujer anidara un Hugh Jackman vestido de caballero decimonónico y acudiendo a tu rescate gritando: '¡Sube al caballo, mujer!'. Igual que la mujer de Gerifante se limitaba a repetir una y otra vez la escena de Collin Firth ondino, yo me limitaría a pasar una y otra vez las apariciones de Jackman disfrazado de caballero decimonónico en Horrible Moñada o como mago en 'El Prestigio'.

Y, ¿alguien creía que me iba a dejar a Jude Law? Por favor. Por si no contaran sus insultantes cualidades -que ya han sido sobradamente reseñadas con anterioridad-, en The Holidays se le ocurre encarnar a mi hombre ideal. Es editor -a very mean one-, viudo -pero ya han pasado los dos años oficiales de luto-, llorón -major weeper-, tiene dos polluelas encantadoras y decora su casa cuando llega la Navidad. Y es miope y pone nubes de algodón -cinco- en el chocolate caliente.

Y, por supuesto, tiene la cara de Jude Law -como dijo mi tocaya, 'Cincelada por ángeles'-. Creo que podría llegar a matar por casarme con el. A varias personas, además.

Y tengo un comodín de altura. Alguien con quien no me casaría ni loca, pero que me encantaría tener como solícito consolador. Dándole una vuelta de tuerca a la legendaria frase de Jessica Rabbit: 'Me gusta porque me hace reír -a su costa-'. Aunque no sólo por eso, obvio. Y sí. Es él.

Referencias

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Comentarios

  1. Muy de acuerdo con todas tus elecciones aunque yo sin duda cambiaría a Mohinder por Sylar.

    Comentario de Lucía hace 2 años y 24 meses

  2. Muy buenos gustos, Trinidad. Tanto que nos ha decepcionado. Paquito Fox sugirió que se le trasladase a usted este meme porque esperábamos encontrar una lista en la que Alan Cummings fuese lo más normal y de ahí para arriba. Pero, al igual que mi cuñada Tocotó, ha hecho usted trampas y ha puesto a hombres que son constatable y universalmente tíos buenos, como Jude Law y Hugh Jackman. Y Mohinder es que es guapísimo, eso no tiene nada de depravación. Lo que pasa es que es el personaje más soso de toda la serie y por eso, como depravación, me decanto (como Lucía) por Sylar que, siendo feo, da más morbo.

    ¿Vergüenza a confesar verdaderas depravaciones? ¿O es que de verdad con los años han cambiado los gustos? A mí, en todo caso, me habría pasado al revés. Ayer hablaba con el susodicho Paquito de los gustos de gente que es guapa sin más, sin erotismo y él decía que para él no existía tal cosa. Buceando yo en mis gustos, veía que cuando era pequeña sí que tenía esa forma de pensar y los que me gustaban eran guapitos sin más: Ethan Hawke, River Phoenix, Tom Cruise… y quizá cuando maduré un pelín fue cuando me empezaron a gustar los que era feíllos, pero me aportaban más con su forma de hablar, de moverse o lo que fuese.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 2 años y 24 meses

  3. Salió corriendo a escribir esto porque, tras ser fotografiada en South Park, temió que ustedes pensaran "bah, mira qué pinta, pues no era tan arpía al fin y al cabo..."

    Comentario de M hace 2 años y 24 meses

  4. Pues no, no es que me haya mordido las yemas de los dedos -¡al fin y al cabo, he reconocido mis querencias adolescentes por Raistlin! Es muy duro-. Simplemente, mis gustos han mutado. Lo mismo, a nivel inconsciente, ha penetrado al fin en mí esa máxima de Aprendiz de Arpía: Si al fin van a ser decepcionantes, complicados hasta la estupidez o, simplemente estúpidos, más vale que no te dé bochorno cuando enseñes las fotos'.
    En la vida real, tengo un don natural para atraer a excéntricos de amplia gama. Así que, al menos en el ámbito onírico, veo lógico que me incline por tipos de catálogo y, presumiblemente, con poco que roer. Tipos de catálogo -y ahí le tengo que dar cierta razón a Fox- que han de tener una historia real. No una personalidad desarrollada ni identificación ni gaitas: una historia o arquetipo. Aunque sea tan típica como la de Atormentado Caballero Decimonónico.
    Ustedes dirán lo que quieran, pero a falta de Memorial, les aseguro que ellos son capaces de darme mucho amor :)

    Comentario de trinidad hace 2 años y 24 meses

  5. ¡Cómo sufren las pobres mujeres con estos hombres que al final siempre son decepcionantes o complicados hasta la estupidez! ¡Con lo sencillas e inteligentes que son todas ellas! :D

    Comentario de M hace 2 años y 24 meses

  6. Lamentó contradecirla en parte, pero Jude Law tiene un punto ambiguo que no cuadra con el resto de machos machotes que propone. Además no entiendo lo de Colin Firth, actor con permanente cara de estar comiéndose un apio. En la versión reciente de “La importancia de llamarse Ernesto” Rupert Everett –hablando de ambiguos- se lo comía con patatas.

    Alan Cumming fue el invitado de honor el mes pasado en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Barcelona. Además, compartió con Asier Etxeandía el dar vida al maestro de ceremonias en Cabaret en el espectáculo neoyorquino. ¿Saben que Moncho Borrajo optó al papel en la versión española? Es que hay gente que no sabe donde están los límites.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 años y 24 meses

  7. Gracias por la parte que me toca.

    O, mejor, por la que no.

    Comentario de El de los flagelos hace 2 años y 24 meses


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