Esos barros (II)
trinidad - 09-02-2008 14:08:40 | Categoria: Reflexiones
Ovidio y 'El arte de amar'
Además, si hemos de guiarnos por sus consejos, Ovidio demuestra ser un dechado de virtudes a lo largo de todo el tratado.1. Castigador: “La principal convicción que ha de entrar en tu mente es que todas son conquistables. Lo harás. Tú sólo tiende la red (…) Si convinieran los machos en no suplicar los primeros pronto, rendida, iba a hacer la hembra el papel de pedir (…)
2. Castigador a la par de patético: “Si tu escrito no acepta y lo vuelve a enviar sin leerlo, calma, que ya lo leerá. Tú sigue en esa intención. Férreos anillos desgasta el uso continuo y las corva reja de tanto surcar tierra se viene a perder. ¿Qué hay más duro que una roca? ¿Qué cosa más blanda que el agua? Rocas muy duras, ya ves, puede el agua horadar. ¿Qué ella ha leído y se niega a darte respuesta? No te esfuerces: la que leer ha querido, querrá a lo leído dar vuelta. Quizá pueda llegarte una triste carta al principio, en la que pida, abatida, que no la persigas. Le da eso que pide temor: lo que no pide, anhela: que insistas. Síguela y pronto serás de ese deseo señor” –por mucho que lo disfraces, es la manoseada y bochornosa táctica del cansancio-.
3. Falso: “Al diamante conmueven las lágrimas. Haz que las vea, si puedes, por tus mejillas caer; y si las lágrimas faltan (pues no siempre llegan a tiempo), humedeciendo los dedos frota tus ojos después (…) Debes hacerte el amante y fingir al hablar tus heridas. Busca por todos los medios que esto parezca verdad. No te tendrás que esforzar: todas creen merecer ser amadas, no hay quien, por fea que sea, no esté contenta de sí. Hazle, sin miedo, promesas: irá la mujer tras de ellas; del juramento, además, pon por testigo a algún dios. De los perjurios de amantes se ríe en Dios Padre en su altura y manda a los Notos de Eolo que se los lleve sin más. Por los infiernos en falso él mismo ante Juno juraba cientos de veces: dar hoy quiere a su ejemplo favor” –ya vemos, con semejante ejemplo… era esperable. Hablamos de Zeus/Júpiter, el mayor putero de todas las mitologías-.
Por si esto fuera poco, Ovidio hace uso de otra gran excusa: las mujeres son muy malas: “Sólo podréis sin castigo, jugar, si sabéis, con mujeres: más que el engaño es aquí vergonzoso ser fiel. A las que os burlan, burlad; en gran parte un impío linaje son; caigan pues en la red que han enseñado a tender”.
4. Carroñero: “Tienes también que atacar –dice, sin el más mínimo empacho- cuando de una rival sufra. Haz que la esclava, al peinar de mañana su pelo, la incite y que a las velas, así, sume del remo el envión; que suspirando se diga a sí misma en un débil murmullo: ‘No eres capaz, creo yo, de devolverle una igual’. Háblele entonces de ti, deje entonces salir tentadoras voces jurando que tú, loco ya mueres de amor (…)
Ovidio se adelanta a su selecto público y añade: “¿Sirve de algo, preguntas, violar a la propia sirvienta? Juega, en casos así, un gran papel el azar –contesta el sabio-. Esta saldrá servicial de la cama, más vaga esa otra; don para su dama te hará, otra don para sí. Es un evento de suerte y aunque al audaz le es propicia, yo te aconsejo que no debes, con todo, probar” –no se preocupen los que esperaban lo peor: se desdice líneas más adelante-,
5. Veamos: castigador, falso, carroñero… ¡ah, sí! ¡Traicionero y vil!: Los del extinto Tomate subrayarían muy mucho la siguiente frase: “Que en tus deseos esté agradar igualmente a su hombre” –con toda la boca, sí señores-. Cédele a él, si te tocar beber primero, tu suerte, pásale a él el laurel con que te ciñan a ti. Aunque inferior o igual sea a ti, que él se sirva primero, y tus palabras le den, sin vacilar, la razón. (Senda trillada y segura es burlar al que llamas amigo: más aún, tiene delito, es verdad -¡no lo puedo creer! ¿Es un amago de conciencia entre toda la inmundicia?-. “A la señora bendice –continúa-. Bendice al que duerma con ella, más que le vaya a éste mal, ruega en tu mente sin voz”.
6. ¡Y por último, violador!: “¿Qué experto no mezclaría las blandas palabras con besos? Aun cuando no te los dé, toma los que ella no da. Peleará en un principio y te llamará malvado, sin embargo, mientras pelea, querrá verse vencida –claro, claro-. Y el que los besos tomó, si no toma también lo restante, merecería perder hasta lo que se le dio. Aunque lo llames violencia, a ellas les va esa violencia (…) La que intacta salió cuando pudo haber sido forzada, triste dicha en su rostro fingirá” –se ve que las Asociaciones de Padres no leen los clásicos (por no hablar de las Feministas Furibundas) porque si no, Ovidio no aparecía ni de puntillas en una clase de Latín-.
¿Qué más se puede decir? Que Augusto lo desterró. Lógico, yo hubiera hecho lo mismo. Aunque, intuyo, no lo haríamos por idénticas razones: lo mismo Augusto le dio boleto simplemente por bocazas: por difundir sin pudor las tácticas de seducción tan ampliamente empleadas por el género masculino.
Los clásicos, ya saben. Esa fuente inagotable en la que fundamentar una forma sana de afrontar la pareja y las relaciones. Romeo y Julieta, La Celestina, Cyrano, Cumbres Borrascosas, Ana Karenina… todos saludables ejemplos. Por qué lo llaman amor, que diría uno que yo me sé, cuando quieren decir neurosis.
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Y eso que usten lo postea traducido. En latín seguro que suena más sórdido.
Comentario de Alcancero hace 1 año y 22 meses
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Y con las asociaciones eclesiásticas que tiene el latín, mucho más...
Comentario de Academia de Ociosos hace 1 año y 22 meses


