Quemada

Llevaba tiempo yo sin sumergirme en una de mis típicas orgías de autodestrucción. El otro día, como respondiendo a alguna extraña evidencia interna, me quemé. Me tiré el hervidor encima. O, más bien, me tiré su ardiente contenido.
La verdad es que no sé cómo fue. No lo recuerdo. Le cuento a la gente que fue trastabillando con la alfombrilla de la cocina o algo de esto pero, hasta lo que yo que sé, muy bien he podido tirarme el agua directamente en el pie, como el que riega un poto, en plan desestabilizadora película de terror japonesa.
Dado que la expresión: ‘Me he tirado encima el hervidor de agua caliente’ se basta por sí sola para provocar todo tipo de gestos de repulsión, me ahorraré algún que otro detalle. Sí diré que, al tercer día de cura, la ampolla estaba tan grande y lustrosa que provocó emocionados gritos de asombro en las enfermeras.
Como me habían dejado sola por mor de la causa periodística, seguí yendo a trabajar todos esos días –con las vendas, la cuñas y faldas largas a lo pija tarifeña. Arreglá, pero informal-. Hasta que decidieron explotarme la vejiga.
-¿Que estás yendo a qué? –grita Memorial, entre interferencias telefónicas.
-A trabajar. Yendo a trabajar.
-Mira Trini, te vas a buscar lo que no tienes. Como se te infecte, cosa bastante probable si sigues dando tumbos por ahí, te van a tener que hacer un injerto. Y no hace falta que te diga que es una operación dolorosa, que no siempre sale bien y lo mismo te tienen que rascar hasta el hueso.
Sí, alguien va a tener que tirarle de las orejas a este chico en mi reunión de Hipocondríacos Anónimos. Sobre todo, si tenemos en cuenta su efecto posterior: a la mañana siguiente, el pie me dolía tanto que no podía apoyarlo en el suelo, así que no vi mejor opción que coger un taxi y colarme en Urgencias. El médico salió después de –intuyo- una guardia de órdago.
-Es sólo una consulta –le digo-. Me quemé y me explotaron ayer la vejiga y hoy me duele tanto que no puedo apoyarme en el suelo, ¿es normal?
El hombre me mira como si fuera idiota profunda.
-¿Te has preguntado alguna vez –me suelta, sosteniéndose el puente de la nariz entre índice y pulgar como a punto de sinusitis- por qué quemaduras y tortura han estado siempre unidos desde los inicios de la historia? Pues sí, es porque duele. Y sí, es normal que te duela al apoyarte, es normal que te duela al acostarte, es normal que te duela el aire porque tienes la dermis fuera. Si fuera una mano, te diría que no la movieras. Como es el pie, mi consejo es que no andes. Pero no puedes hacer otra cosa: el dolor es para todo para ti, lo siento.
-¿Y puedo mojármelo en la ducha?
El médico emite, sin abrir los labios, un risita socarrona.
-Poder, poder… Como te decía –prosigue- te va a molestar el agua fría, el agua caliente… Pero vamos, si quieres te duchas y te secas con la toalla, que te aparecerán gotitas de sangre, cosa bastante frecuente… Si quieres, te hago una demostración.
No sé cómo conseguí salir de la consulta de aquel émulo de House. Memorial lo flipa.
-Hay qué ver los médicos que te tocan…
A la de esta mañana, al menos, le dio por el lado frívolo del asunto.
-¿Cómo te hiciste eso bajando de la moto…? Porque está por el otro lado…
-Me tiré el hervidor del agua.
La médico reacciona con una consecuente cara de limón.
-Al menos, tiene una forma bonita.
La miro estupefacta. Yo no soy nadie para contradecirla, lo sé, pero la última vez que me dio por mirar mi propio tobillo, me entraron náuseas.
-Y además –continúa- ya, de por vida, te ahorrarás una tira de cera depilatoria.
Referencias
Comentarios
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Y seguro que sus jefes piensan que lo ha hecho adrede para no ir a trabajar. O para llamar la atención, lo cual es aun peor...
Y sí. Reposo. No hay otra. Deje hacer su trabajo a la vis medicatrix naturae y no tiente más a su suerte.Comentario de Profesor Franz hace 1 año y 16 meses
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Jamás dejarás de sorprenderme...Desde que te conocí hace ya casi cinco años en el Diario te ha pasado de todo o casi todo...Pero lo que siempre me ha encantado de ti ha sido que como buena capricornio que eres (igual que yo, ¿te acuerdas?), siempre te lo tomas de la mejor manera posible...Haz reposo y que se encargue del trabajo algún becario, seguro que entre vosotras tu y Rose les habéis enseñado bien...Mil besos a las dos.
Comentario de Ex compañera 3 hace 1 año y 16 meses
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Tengo un amigo (bueno, conocido más bien, si acaso, de hablar con él un par de veces, ya sabes, el primo del novio de una compañera de trabajo de la tía Sweetie “La Amarga”) que se quemó el glande con una estufa cuando se disponía a echar un polvo. A partir de conocer su historia, dejé que mi ex-novia se llevara el hervidor y comencé a utilizar el microondas para calentar los líquidos. No me ha ido mal.
(Te deseo una pronta recuperación.)Comentario de L´Umbert hace 1 año y 16 meses
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Con la recuperación el tobillo vuelve a su aspecto original, y ya se ha demostrado que NO va a ahorrarse ninguna tira de cera. Je, je. Besos.
Comentario de Memorial hace 1 año y 16 meses


