El otro diván
Todos los que me conocen físicamente saben que, en mi larga historia de amor-desamor con el gremio médico, los dentistas ocupan un destacado papel. Mi relación con los especialistas estomatólogos ha sido siempre un tanto tumultuosa.
Me caen regular, los dentistas -el profesor Franz los roza de lleno, pero también se salva de lleno-. Suelo abandonarlos siempre por razones más bien maniáticas. La más habitual es que insistan en colocarme unos hierros en los piños -por cuestiones de peguijería estética-. Opción que incluso consideraría si fuera asequible en cómodos plazos sin intereses, indolora e imperceptible. Pero mientras, prefiero concentrarme en el sonotone y la miopía -¿pueden imaginar algo más monstruosamente nerd?, ¿con gafas, audífono y correctores?-.
Ante semejante estampa, como comprenderán, a poco que me insistan en lo de la ortodoncia, salgo huyendo aún con el babero de papel colgando. Por supuesto, esa es la forma más solapada que encontramos de piratería bucal. La otra, el abordaje abierto, la viví una vez en la forma de un sacamuelas que insistía en que tenía once muelas picadas. En un año sin dentista. Dado que semejante realidad me habría convertido, ipso facto, en la mujer con peor esmalte dental del planeta, decidí irme a otro médico. Y éste lo único que encontró fueron dientes sensibles.
Hubo otro del que me fui porque disfrutaba humillando a la mujer, que le hacía de pasante. Y otro al que le mordí en la mano –ya saben, cuando te dicen: ‘Ahora, muerde’. Y uno está anestesiado, y no se da cuenta de nada-. El hombre se quitó el guante entre aullidos y cuando me disculpé: ‘Lo fiento, supongo e pasará mucho, ¿no?’, el tipo me soltó un: ‘¡Pues no!’ la mar de desagradable. Pero ahora que pienso, fue el mismo dentista al que le escupí al enjuagarme –idéntico rollo de la anestesia, qué le voy a hacer-.
Bien. La de ahora es una dentista. Iba todo más o menos aceptablemente hasta esta mañana. Ya tumbada, con la lengua muerta y el torno zumbando a dos-centímetros-escasos-de-mi-boca, suena el teléfono. Lo coge la ayudante.
-¿Qué son, los de Telefónica? –pregunta la dentista-. Pásamelos.
La sangre me tomó consistencia de anticongelante.
Durante cinco minutos, mi sacamuelas estuvo hurgándome en las caries mientras discutía a pecho partío con los segundos mayores piratas del reino –los de Timofónica le habían cobrado una tarifa de ADSL sin pedirla y, para colmo, había llegado tres veces a la consulta un mensajero con el módem-.
-…Y como vuelvan a venir una vez más para instalarme nada… –bramaba la tipa, con indudable pericia, manejando la aguja eléctrica a la par que ponía en orden a los corsarios-, es que me doy de baja. Aunque salga más caro… me da igual… -en un aparte-…Dale al aspersor, sí… ¿Cómo? ¿Qué no tengo motivo? Ja, ja. Ja, ja… (Ponle una cuña ahí, Patri, que no me abre)… Pero, ¡si son unos piratas!
Al fin, victoriosa, la dentista cuelga. Suspira profundamente.
-Hay qué ver –dice-, lo bonito que es el juego de moldes de silicona que dan en tu periódico…
Asiento, aterrorizada, con la boca llena de almohadillas, dando por sentado que lo que no he conseguido yo después de diez años de trabajo –los moldes de silicona gratis-, lo va a conseguir ella pero en cinco segundos.
-Y, ¿sabes cuál es tu problema? –continúa, confidente, tras las gafas y la mascarilla-. Que tienes poca apertura bucal. Eso dificulta mucho las cosas.
Ya lo ven. Y yo filosofando acerca de empatías y competencias sentimentales.
Como diría Kate Winslet: brutal, pero brillante.
Referencias
Comentarios
-
Afortunadamente no pertenezco al gremio de sacamuelas, barberos y sangradores. Mi oficio tan sólo consiste en tratar de infundir algo de respeto por los medicamentos a sus aprendices.
Y entre las muchas cosas en las que no coincido con ellos está su obsesión por homogeneizar todas las bocas siguiendo un único patrón de alineamiento y morfología dental. Sin pararse a considerar que unas paletas separadas o un colmillo algo levantado en una cara interesante aportan más que menoscaban.Comentario de Profesor Franz hace 1 año y 14 meses


