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cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Probetas y crucifijos

O el avance inexorable de Trinidad Tripartita hacia la apostasía



Aconfesional.

España es un Estado aconfesional, dice la Constitución.

Aconfesional, que no laico. Con lo cual, el crucifijo siguió presente en los colegios y su discurso, en la calle. Se colaron por el mismo hueco por el que se coló aquello de que la monarquía española forma parte de las instituciones democráticas -de toda la vida-, en el increíble tentetieso que trataba de impedir que nos volviéramos a sacar las tripas a cuchillo.

Y mira que había gente -y mira que hay gente- deseando librarse de su omnipresencia: de sus bulas, de su doble discurso, de su moral pacata -cuando no enferma-, de su castración mental, de su torpeza intelectual, de sus relaciones más que cuestionables, de su infinita soberbia. 

Como era de esperar, ha sido creer que pierden cota en el país del vivan las caenas y revolverse, todos sabemos cómo: diciendo a quién y quién no hay que votar, llorando la pérdida de escuelas talibánicas y aplaudiendo la beatificación -y lo que te rondaré morena- de chorrocientos mártires católicos de la Guerra Civil -sin decir esta boca es mía, por supuesto, de la limpia que este país sufrió también en la postguerra y de la jibarización mental que ha supuesto para esta sociedad sus cuarenta años de feliz convivencia con el fascio por estos lares-. Lo penúltimo ha sido la polémica respecto al caso del embrión asesinadito, con la torticera teoría de siempre: que en el ser humano alienta un algo, alma, identidad, vida, desde el mismo momento de su concepción. Como si no hubieran pasado siglos desde Tomás de Aquino, ya saben.

En fin.

Una de las cosas que más asombra de muchos católicos y/o cristianos recalcitrantes es su tremenda ignorancia respecto a la historia de las creencias. El grueso del corpus de una fe que entienden como 'redentora' y 'piadosa' se estableció no ya a través del mensaje principalmente humanista de los evangelios, sino del sectario de Pablo de Tarso y de un hábil manejo de las creencias más populares del tardo Imperio Romano -inteligente táctica que le valió al Cristianismo expandirse y asentarse por todo el territorio-. En un rápido repaso: el milagro de la transustanciación fue tomado de los Misterios Eleusinos. La Navidad vino a solapar el culto a Mitra. Los ángeles llevan alas porque la egipcia Isis y las representaciones de los dioses persas tenían mucho éxito. La madre virgen está en el hinduísmo y en muchísimas leyendas del folklore mítico. Antes que el Cristo, resucitó Osiris y, con él, todos los dioses de la cosecha que morían ritualmente en invierno para regresar en primavera -mito que también incluye a Deméter y Perséfone, a Afrodita y Adonis, a Innana y Dumuzi-. ¿Y es casual lo de la Trinidad? En absoluto: los principales dioses del panteón indoeuropeo iban siempre en tríadas.

(Como siempre digo, la religión es un tema fascinante para estudiarse de verdad).

La cristiana -ampliemos el ángulo- es la más soberbia de las religiones. Se ríe con paternalismo de muchas otras creencias -especialmente, animistas y politeístas- cuando acabamos de ver la monumental empanada que conforma su propio menú. Condena al fuego eterno a todo aquel que no siga sus dictámenes. Y es difícil encontrar una mayor expresión de autosuficiencia complaciente que la de aquel que cree estar imbuído de gracia -como dice Hitchens: "Perdone toda mi modestia y humildad, pero es que estoy muy ocupado hablando en línea directa con el Todopoderoso"-. El arranque de soberbia es tan grande que, incluso cuando aseguras que puedes ser feliz sin creer en presencias sobrenaturales de ninguna clase,los hay que te miran con infinita compasión -porque infinito en su perdón- y te sueltan: "Rezaré por ti".

No tengo nada en contra, por supuesto, de aquellos que recurren a la religión -sea cual sea- como consuelo. Y mucho menos, de aquellos que la interpretan en su vertiente  humanista y solidaria -de hecho, hasta hace muy poco, la Iglesia constituía el método de acción social más eficaz y compasivo. Durante siglos, el único-. Y qué cierto es eso de que cada cual es muy libre de creer en lo que se le antoje, como de gustar un tipo de persona o de aborrecer a otra. Lo que me revienta es la coacción social, el hecho de pretender hacer de su norma la única norma en una sociedad que, es de suponer, ya no es su feudo -y el decir que España tiene una larga tradición católica suena, en mi mente, como decir: 'Haití tiene una larga tradición vudú', y que en Haití numerosas escuelas, Ejército, alianzas y moral se guiaran por Yemayá DE MANERA OSTENTOSA-.

Pero qué más quisiera yo. Sigue siendo su feudo. Se justifican a través de la excelencia endogámica, de la exaltación emocional y de algo que duele muchísimo en las sociedades chauvinistas: la identidad.

Aquí, en el corazón de las caenas, tenemos procesión cofrade casi todos los meses. El quién es quién local pasa por chapa de Hermandad. Y es muy evidente cuál es la verdadera razón de ser de todos estos chiringos: constituyen un club social de prestigio. Por eso mismo, lo justo (además de lógico) sería que el voceo de sus estrictas normas no pasará de ahí, no tuviera pábulo ni tratara de imponerse en la sociedad.

Que parece mentira que haya tantas tribunas que duden de que el progreso está más cerca de los tubos de ensayo que de los crucifijos.

Referencias

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Comentarios

  1. Pues tienes razón. El principio religioso es primitivo: todo lo que no entiendo es superior a mi y me rige, luego tengo que adorarlo para merecer su clemencia. Pero poco a poco vamos sabiendo cada vez más cosas, y entendiendo más. Y adoramos menos.

    El problema es la liturgia. Si, como dices, el catolicismo suplió con sus cultos otros previos, el conflicto surgirá cuando se supere la moral católica. Los rituales sociales seguirán, y probablemente nos invada una religión laica. Por ejemplo, esa que saca a sus vírgenes enjoyadas en procesión por la calles y rezan por nuestras almas. Luego, más tarde, se reúnen entre cervezas y le preguntan al Hermano Mayor -casualmente, empresario- que "qué hay de lo mío".

    El problema es la liturgia, el hábito, que perdurará aunque cambie la moral.

    Por eso la única auténtica revolución que hubo fue la francesa. La liturgia ordena el calendario, que ordena la vida y define nuestra existencia. Cuándo paramos, cuándo seguimos. Para detener esa cadencia -tal vez para reordenarla- y para negar la religión reinventaron el calendario. Pero también crearon una nueva liturgia.

    Son tantas las trampas...

    Comentario de Guest hace 1 año y 13 meses

  2. Es que si se diese historia de las religiones con desapasionamiento, contando objetivamente como se formaron y de donde salieron sus respectivos dogmas no se libraba ni una. Quedaría excesivamente claro que es una obra demasiado humana y escasamente divina.

    Comentario de Alcancero hace 1 año y 13 meses

  3. Acerca de la presencia en España y las posibilidades -nada optimistas- de librarnos de su influencia, véase las declaraciones de Doña Sofía, según publica hoy El País: "Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida".

    La parte positiva es que la monarquía no influye, en teoría, sobre las decisiones que tome el país. La parte que más me hace sonreír torcido es ese "al menos hasta cierta edad". Es decir, al menos el tiempo necesario para que se quede bien grabado... En fin.

    Una cosa, Trinidad. Lo de que la religión lleva 40 años de dictadura jibarizando es una simplificación que les viene muy bien a ellos, sobre todo tras poderse apuntar los tantos de curas comunistas y parroquias que ayudaron en la transición. La verdad es que la jibarización lleva mucho más tiempo, siglos, que a veces no vemos, se ha arrastrado desde los Austrias, cabalgó con los nuestros hasta América, etcétera, etcétera, y bah, no merece la pena seguir, es triste y conocida historia para seguir dando vueltas a lo que ambos pensamos.

    Salud.

    Comentario de Memorial hace 1 año y 13 meses

  4. Yo sigo siendo optimista. Creo que cada vela que pone la ciencia hace que se retiren dos pasos los brujos.

    Planto cita, que saben que me encanta:

    En la cuna de toda ciencia yacen teólogos extinguidos, como las serpientes estranguladas junto a la cuna de Hércules (T.H. Huxley).

    Acabo de volver de Kenitra. Allí he encontrado musulmanes que beben cerveza a punta de pala, y la mitad de aquéllos con los que hablé se habían leído el corán menos que yo. La semilla del laicismo no es menos vigorosa que la que deja caer el teólogo, y tiene muchas menos enfermedades.

    El mundo cambia, Hermanastra, y no siempre para mal. Al menos en algunos temas.

    Comentario de Microalgo hace 1 año y 13 meses

  5. Mira éste documental, el cual muestra que Jesús no es un mito surgido de anteriores mitos, y si lo fuera, en realidad tiene una gran porción de historia, como han demostrado numerosos evangelios apócrifos y "oficiales":

    http://es.youtube.com/watch?v=juKFSlQWojs

    Comentario de jose hace 1 año y 12 meses

  6. Un vídeo bajado de YouTube no parece una prueba suficientemente sólida para convencer a los escépticos y cultos lectores de este blog.
    Igualmente, invocar en favor de la veracidad histórica de un artículo de fe los textos canónicos y apócrifos (!) escritos por los fundadores de esa fe es lo que se llama "sesgo de autor por conflicto de intereses".

    Comentario de Profesor Franz hace 1 año y 12 meses

  7. Pero no es de extrañar del todo, Profesor, teniendo en cuenta el calado intelectual de las incontestables pruebas que llevan esgrimiendo durante siglos.

    Comentario de Academia de Ociosos hace 12 meses y 5 dias


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