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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Taxi

Lo que trae el no saber conducirse



Mi ineptitud al volante me ha hecho, como pueden comprender, una asidua del gremio de los taxistas.

Soy tan asidua que me siento junto al taxista, en el asiento de la guantera, y no me importa si tengo que apartar para ello el periódico, el Interviú o la caja de mostachones de Utrera. Soy tan asidua que, como es normal, han tenido ocasión de tangarme en varias ocasiones y, como es normal, me he encontrado junto al taxímetro a más de un asno puesto en pie. O sobre el coxis, más bien.

Pero en general, es un gremio que me gusta, que me ha ayudado más que incordiado y que me ha hecho aprovisionarme de grandes anécdotas. Por ejemplo, la mejor definición que puede haber de un jefe me la ha dado un taxista: ‘Yo, antes del taxi –decía un tipo- estuve trabajando años en un taller. Y el mejor jefe que tuve fue un tipo que, el primer día, nos soltó: ‘Señores, yo aquí vengo de administración a coordinar el trabajo, hacer cuentas y resolver problemas. Poco más. No he visto los bajos de un coche en mi vida así que no pienso meterme en la parte técnica. Eso se lo dejo a ustedes, que llevan veinte, diez o tres años con la llave inglesa en la mano’.

Obviamente, me pregunté por qué mi gerencia y las gerencias del mundo no desarrollaban la misma lógica mental.

Recuerdo por ejemplo, una recogida de sábado, hace años, en la que –Nacho Cano dixit- estábamos “mi amiga, tú amigo, tú y yo”. El amigo se la había estado dando mortal a mi amiga durante toda la noche de importante manera. Inasequible al desaliento, prosiguió con sus ataques en el interior del taxi hasta que, en un semáforo en rojo, el conductor no pudo más y le soltó: ‘Mira, illo, la chavala es muy mona y eso, pero no se va a ir contigo, ¿te enteras? No, no se va a ir. Yo lo sé, llevo mucha noche a las espaldas, ¿sabes? Y no se va a ir contigo. Deja de cansarla y de cansarnos a nosotros’.

Y una recogida del trabajo, cuando el turno de noche, en la que uno de mis entonces becarios y yo dimos con el contactado de la semana. En unos diez minutos, el tipo nos confesó (completamente en serio):

1. Que había tenido contacto con extraterrestres

2. Dos veces

 3. Que en una de ellas se le apareció frente al taxi ‘una nave u objeto’ con forma de ‘albóndiga en tomate o croqueta’

4. Que en la segunda de ellas, el bicho se le había materializado en su cuarto, con su mujer durmiendo al lado.

 Cuando a mi becario le tocó bajarse –por supuesto, se bajaba antes-, el taxista iba por el punto ‘albóndiga en tomate’ y el pobre chaval, sin duda dando por hecho que no me iba a volver a ver jamás, puso las yemas de los dedos sobre el cristal de la ventanilla, en emotiva despedida.

El contactado me tuvo veinte minutos junto a la puerta de mi casa, contándome lo que le habían confiado los enanitos verdes en su mensaje interestelar. Si se preguntan por qué no pegué un portazo y salí corriendo, les contestaré que fue por puro, irracional y estúpido miedo.

El otro día, al ir a coger el tren, tuvo lugar otro episodio digno del gremio. Llegamos a la vez a la parada del barrio –que se caracteriza por estar siempre repleta de de taxis, sí, aparcados y vacíos- una vieja, y servidora arrastrando la maleta. De no sé dónde, sale uno de los taxistas, y me hace una señal: ‘Eh, ahí –chilla-, yo te llevo’.

Cuando estoy abriendo la puerta, decido tener un gesto solidario y le preguntó a la mujer adónde va. Como vamos más o menos de camino, la invito a compartir carrera. Invitación que acepta, por supuesto, no sin antes farfullar por lo bajo: ‘Claro, claro, la ha cogido a ella porque como es jovencita y lleva maleta…’

Los belfos del taxista se hincharon mientras decía, con toda la retranca del mundo: 'Sí, suba, suba, que en cuanto veamos otro taxi, le decimos que la lleve'.

Cuando se sienta, el tipo suelta, por lo bajini: 'Y la vieja, no es siesa la vieja. A esta la suelto yo en cuanto pueda, ya verás. En cuanto pueda, le endilgo otro taxi'.

Y, en efecto, en mitad del Campo del Sur, el tipo para el coche, para a un compañero, saca a la vieja y la arrastra al otro taxi.

-Esa vieja –continúa porfiando, una vez eliminada su víctima-, con la boca como una alcantarilla, vamos, ¿no se pone a quejarse, encima de que le haces el favor de llevarla…?

-Bueno –intento calmarle, porque entre otras cosas, iba conduciendo-, pero no se puede esperar que todo el mundo reaccione bien.

-Sí, pero me ha dado mucho coraje, porque a ti se nota que eres buena, se te nota en la cara, que todo lo que ganas es pa tu casa…

-Literalmente, además…

-Y yo eso no puedo consentirlo, ¿entiendes? No. Al carajo, la vieja. Y ahora te voy a llevar por las calles para que te salga más barato.

En efecto, me llevó por las calles y no me cobró la maleta y la carrera me salió a tres euros: la más barata de la historia desde mi casa a RENFE.

Lo que dije, viva el gremio.

Referencias

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Comentarios

  1. Mi opinión sobre tan castizo gremio lo sitúa en un escalón superior al de los genocidas pero inferior al de los asesinos en serie, que al menos en ocasiones dan muestras de inteligencia y sentido del humor.

    Un día de hace muchos años, para darle conversación a una chica con la que intentaba ligar y que muy amablemente me llevaba en coche a casa, le expliqué con todo detalle mi teoría sobre la degeneración innata del taxista y los medios que debía emplear una sociedad avanzada para librarse de tan perniciosos elementos. Después de dejarme exponer mi razonamiento y sin perder la compostura la chica me informó de que su padre era taxista.

    Fue una pena porque no hacíamos mala pareja...

    Comentario de Profesor Franz hace 1 año y 12 meses

  2. Vaya! Qué poco sentido del humor la chica! Con lo que hubieran dado de sí las cenas navideñas...

    Comentario de Armorius hace 1 año y 12 meses

  3. jajajajjajaaj yo un episodio como el tuyo del taxista q veía extraterrestres lo tengo con "supuesto" arqueologo, al que me tocó entrevistar en la salita de abajo de puerto real...el tio me decia q las pinturas rupestres estaban hechas por extraterresres, porq se veia a la legua el carácter conceptual q tenían y estaban hechas por una mente superior...
    y yo con boli y libreta en mano....

    Comentario de Carmen hace 1 año y 12 meses

  4. Lo que tenemos que sufrir, de verdad, no lo sabe nadie.

    Comentario de trinidad hace 1 año y 12 meses


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