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arpía´s corner

cuando soy buena, soy muy buena. cuando soy mala, soy mejor

Hard times

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos

Yo no sé si la mía es ya una mente enferma o es que la televisión nos vende auténtica realidad adulterada -¡qué vergüenza!- para hacernos aún más imbéciles. La otra noche, recién llegada a casa tras la habitual lobotomización laboral, se me ocurrió quedarme enganchada con uno de esos programas de reprogramación mental que tanto gustan a los dinámicos chicos de Cuatro.

En esta ocasión -lo explico para quien, como yo, esté en la Babia- se trata de reprogramar a varios manirotos que las están viendo venir pardas. Dos de los cuatro miembros del núcleo familiar son adolescentes. Sí, exacto. Y lo que es el hijo, sería de Moratalaz, pero tenía una pinta de ser del Cániz Patinegro que no podía con ella. 

Una de las pruebas,por supuesto, consistió en realizarle a los ávidos herederos un recuento de los gastos que su sola presencia ocasionaba en la casa. Abrumado por la traducción en euros de su actividad fagocitadora -más de cuatrocientos, cantidad respetable a ciertas edades-, el adolescente porrero fue a meditar sobre su existencia al descampado de detrás, al más puro estilo Trainsponting. 'Me ha llegao lo de mis viejos -confiesa a cámara-. La verdad es que debería colaborar con algo'.

Y así, decidido a  contribuir a la causa, el chaval empieza a buscar trabajo. Con escaso éxito, todo hay que decirlo. Voluntad no le falta: llega incluso a pedir curro en la churrería del barrio. 'Pero, ¿qué te ha movido a querer meterte en esto?', le pregunta el churrero, más acostumbrado, sin duda, a verlo llegar a las siete de la mañana con su panda de hunos. 'Es que creo -le contesta el chaval, con toda la jeta del mundo- que me puede llegar a gustar la técnica del churro'.

La técnica del churro. Prodigioso. Yo podría dar clases al respecto. Es más: yo he tenido insignes maestros en semejante arte.

Genial fue, también, el apartado dedicado a la alimentación. La familia va al supermecado y hace dos compras de una semana: una, la habitual; y otra, esa compra habitual tratando de ahorrar el treinta por ciento. Al llegar a su hogar, descubren que los dinámicos chicos de Cuatro les han ventilado la nevera. Conclusión: han de pasar la semana a hidratos -con lo que los veo llamando a los de 'Soy lo que como' de aquí a un par de meses-. Se traen a un chef para planificarles las comidas: espaguettis con calamares, arroz, ensalada de espirales, patatas a lo pobre... La madre de familia lo contempla con cara alucionada -'Joder, que estábamos mal -parece decir-. Pero tíranos unas salchichas de pavo de tanto en tanto, so hijoputa'.

Otro capítulo descabellante fue el de la lavadora. Dispuesta a ahorrar agua como fuera, la familia asumió poner una única carga al día. Y ya les vale.

-No puedo lavarte eso -le dice la madre al hijo adolescente, conforme se acerca al cuartillo de lavar.

-¿Ah, y por qué no? -le contesta el chico,  blandiendo su camiseta de Yellow Rat.

-Porque hoy la lavadora que he puesto es de ropa blanca.

(Gruñidos ininteligibles mientras se aleja).

Es curioso cómo funciona la mente. Porque, mientras esa escena se sucedía en el cristal líquido de la tele, en el humor vítreo de mis ojos tenía lugar otra muy distinta: '¿Las bragas? -replica la madre, en mi fantasía-. Las bragas les das la vuelta y te las pones otra vez y todos tan contentos'.

El golpe final llegó cuando les tocó escribir -pobres cobayas- en una pizarra todos los pequeños gastos que tenían. Así, entre quinielas, chocolate con churros y pipas de girasol, se fundían más de tres mil euros en un año. Una vez más, en mis interiores craneales, la siguiente escena:

-Me estoy dando cuenta -apunta la marisabidilla adolescente- que tú te quejas mucho de nosotros, papá, pero eres el que más gasta.

-No, eso sí que no -le responde entonces el pater familias, indignado en lo más hondo-. A los cincuenta euros de Montera no renuncio ni pa dios.

Referencias

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Comentarios

  1. Yo vi otro capítulo de ese programa (un trocito en realidad) y allí sí que hacía falta que ahorrasen, no era cuestión de renunciar a un determinado alimento. Pero es que era absurdo lo que gastaba aquella gente. No hace falta ser muy experto para ver por dónde están derrochando... era increíble.

    Comentario de lanavajaenelojo hace 10 meses y 17 dias

  2. Es que esto de los realities con pretensiones está muy bien. La otra noche pusieron en Cuatro uno -en vista del éxito que tuvo creo lo reponen esta noche-en la que una joven periodista, más pija que la Pe y con pintas de becaria dispuesta a arrasar con lo que sea con tal de trepar en el oficio se iba 21 días a la calle a malvivir como una homeless. El mejor momento es cuando está durmiendo entre cartones y unos "graciosos" niñatos que vendrán de juerga le tiran el chiringuito. La tía sale con "pero tío, estas tonto o que" que deja a los agresores a cuadritos. No porque sea una mujer, sino porque sin duda se preguntan que hace esa pijaplaya que podrían haberse encontrado en el local de moda de donde vienen de privar durmiendo en la dura calle.

    Comentario de Alcancero hace 10 meses y 17 dias


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