Cineterapia
Los saludables beneficios del cine de autor
Mi dosis de evasión somática ha recogido muy buenos frutos este fin de semana. Gran parte de ella se debe a Christian Bale, que he descubierto me gusta como locutor tetosterónico y como murciélago afónico –la criatura: tras El maquinista, se le han quedado en la cara las marcas de las anoréxicas y ya no hay Dios que se las quite, por mucho musculito que trabaje-. Día 1: Terminator 4
Sensación: es muy agradable ver plasmado, en pantalla grande y en dolby stereo surround, el caos apocalíptico que uno tiene en la cabeza.
Axioma: “Soy John Connor: No hay más destino que el que te forjas”
Día 2:
-Lady Halcón
Pregunta: ¿Es bueno enamorarse como en las películas?
-Los hombres que no amaban a las mujeres
Respuesta: ‘Porque no hay que enamorarse, ¿verdad, mamá? –dice Lisbeth-. Tú lo sabes muy bien’
Día 3: Batman Begins
Henri Ducard: -Abraza tu peor temor. Sé uno con la oscuridad.
Batman a Rachel: -Cálmate. Estás envenenada (sic) (pero muy cierto)
Alfred: -¿Por qué caemos? Para aprender a levantarnos, Mr. Wayne
Alfred, de nuevo: -Esperaba que esta fuera una buena oportunidad para mejorar los cimientos.
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